miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA ECONOMÍA DE FIN DE AÑO, Especial para El Heraldo

“Este año ha sido terrible”, se escucha en muchos corredores empresariales colombianos, recogiendo un temor sin sentido que existe en el mercado; es cierto que nuestra economía no crece al 4,5% como muchos quisieran, pero si vemos las razones, las cosas se explican solas: el mercado del petróleo esta sobreofertado, los vecinos tienen una mala situación económica y por eso no nos compran, y la inflación ascendente reta el mercado; y pese a todo esto, crecemos y crecemos más que muchos.

Debemos comprender que una cosa es una crisis y otra muy distinta, un cambio de entorno. La economía recibió dos golpes muy grandes en los últimos meses: la caída de los precios del petróleo y la sequía de El Niño, lo que se ha ajustado por medio de devaluación e inflación, logrando amortiguar los impactos y dejando que el mercado encuentre su nuevo equilibrio. Adicionalmente, el proceso de paz y el electoral tenían muy inquieto a los inversionistas y compradores, que no sentían la confianza para tomar decisiones, hasta no tener un horizonte más claro; lo cual ya se dio, y nos deja con la única preocupación de una reforma tributaria en 2016.

Todo esto ha afectado las compras de los hogares, pero en mucha menor medida de lo que se decía, y de formas inesperadas; ante el freno de la economía, se temía que la gente comprara menos, pero gracias a la creación de empleo y las remesas, la cosa no se ha frenado; el gasto de los hogares crece a tasas superiores al 5%, y para el caso particular de Barranquilla crece por encima del promedio nacional, con una dinámica de 5,68%, y esperamos que acabe el año con un crecimiento total cercano al 5,7%, siendo ligeramente inferior al del año pasado, dejando ver que las cosas no están mal en Colombia y menos en Barranquilla.

Sabemos que la inflación continuara subiendo y es posible que el dólar también, porque se demandan mucho en diciembre, pero nada que sea realmente preocupante; el año cerrará con calma, un clima intenso y muchas peleas políticas de opinión sobre el proceso de paz, mientras los hogares seguirán gastando sabia y tranquilamente.

lunes, 21 de diciembre de 2015

EL 2016 QUE VIENE, Columna para Portafolio

2015 fue un año de ajuste económico, donde logramos amortiguar el precio del petróleo por medio de devaluación e inflación, anticipando decisiones de gasto público, tasas de interés e incluso mantener la calificación de inversión; pero 2016 será más un año de ajuste político y será reto mayor.

El primer semestre de 2016 será una gran prueba para el gobierno, las empresas y los hogares. Veremos en marzo una inflación que se acerca al 9%, la firma del acuerdo con las FARC, dos partidos difíciles de la Selección Colombia, una reforma tributaria, un dólar pasando la barrera del $3.300, un fenómeno de El Niño intensificado; situaciones que dejarán el capital político del gobierno muy golpeado, a las empresas con altos costos y a los hogares con una baja capacidad de compra.

Sera un reto enorme para el comercio, que subir precios en el primer bimestre y sostenerse en una potencial contención de compra de los hogares, con mayores costos fijos y buscando soluciones finales para el cambio de entorno, donde los importados debes ser sustituidos, bien sea por productos nacionales o aumentando precio de venta final, a sabiendas de un cambio de reglas tributario.

El gobierno deberá mantener el timón en medio de un huracán. Su apuesta de paz llegará a su punto culmen en uno de los momentos más complejos de la economía y deberá defender el proceso y la reforma tributaria al mismo tiempo, intentando aumentar su imagen para el plebiscito. Adicionalmente, comienzan los nuevos gobiernos locales, que deben ejecutar un presupuesto asignado por la administración anterior y definir su plan de gobierno, donde en muchos casos se oirán muchas cosas malas de las administraciones pasadas.

Los hogares verán la cuesta de enero más dura que han tenido en muchos años, donde las empresas subirán precios para ajustarse a la nueva realidad, y todos los mensajes que llegarán por los medios de comunicación serán confusos, y la firma del acuerdo sembrará una incertidumbre compleja de manejar.

Todo este complejo escenario se verá moderado en el segundo semestre, donde la inflación se reducirá notablemente (no los precios), debido a la comparabilidad contra el segundo semestre de 2015, lo mismo que el tipo de cambio y el comienzo de las lluvias. Situación que debe ser hábilmente manejada por la industria y el comercio para sacar a los compradores de la contención de compra y redinamizar el mercado.

El gobierno estará dedicado a la paz y con serios escenarios de opinión pública, y esto puede causar problemas en la confianza del consumidor y en la confianza inversionista, que esperará a la entrada de la nueva reforma tributaria y a las normatividades que se desencadenen del acuerdo de paz con las FARC.

2016, será así, dos años en vez de uno. Un primer año con mucha presión en el gasto de los hogares por la inflación y con una enorme carga política nacional por la paz y local por la entrada de los nuevos mandatarios; después, un año de incertidumbre, que deben administrar muy bien políticos y empresarios para que los colombianos podamos aprovechar los grandes cambios que llegan. Será un año en donde el rol de los medios será fundamental, porque los colombianos necesitaran mucha claridad para estar tranquilos en la mitad de la tormenta.

martes, 8 de diciembre de 2015

DE LA TIENDA PARA UNO, A D1. Columna para Portafolio

Ya no compramos en los mismos sitios, ni mucho menos las mismas cosas; En los últimos años, la dinámica de las compras de los hogares han estado regidas por estas dos grandes circunstancias.

La segunda surge del aumento del ingreso de los hogares, que causó que cada vez podamos comprar más cosas, y sobretodo mejores en muchas categorías. Esto permitió que el colombiano aprendiera a comprar mejor y logro tener acceso a productos que antes no tenía, como electrodomésticos, celulares y carros.

Todo este fenómeno se dio en el marco en un enorme cambio de canales y de precios en los últimos años. El primer fenómeno fue el de la expansión de cadenas regionales de comercio al ámbito nacional, donde la apertura del Éxito de la 80 en Bogotá en 1988 puede ser considerado como el hito más importante de este proceso. Esto dio paso a la llamada “modernización de canales”, que en los noventas llego al punto de plantear que las tiendas de barrio desaparecerían.

Mientras la expansión de cadenas continuaba por ciudades intermedias y realizando diversos tipos de fusiones, el peso se comienza a revaluar y estas cadenas ven la oportunidad de comenzar a importar electrodomésticos y otros bienes a precios cada vez menores, transmitiendo esos menores precios como descuentos, transformando el mercado y acostumbrando a los hogares a comprar barato.

Este proceso llevó a que las pequeñas tiendas en las ciudades principales perdieran compradores, mientras los precios de los arriendos en los estratos altos de las ciudades eran impagables para este comercio; esto desembocó en una notable reducción de tiendas de barrio y formatos similares, en las zonas de altos ingresos de las ciudades principales. Esto fue aprovechado por las cadenas, con formatos exprés, logrando copar una necesidad de mercado y causar mayor fidelidad en sus compradores.

Mientras esto ocurría, los formatos especializados se consolidaban como en el caso de Surtifruver, y paralelamente las plazas de mercado modernizadas como Codabas y supermercados independientes como Superinter, aportaban una fuerte dinámica al comercio, mientras el país se preparaba para el impacto de Price Mart, que sería un formato de club para compra de importados.

En solo 10 años, el ecosistema del comercio en el país cambio radicalmente. El ecommerce comenzó a dinamizar las transacciones y los domicilios en tiendas de barrio, droguerías, restaurantes e incluso vestuario, apoyados en datafonos móviles, fortalecieron las estrategias de cercanía y comodidad del comprador, pero los hogares de ingresos altos en las ciudades principales aún tenían un problema: se habían quedado sin tiendas de conveniencia.

Ante esto surgieron unos nuevos formatos realmente impredecibles: hard discount para ingresos altos con un formato de cercanía, como de D1, Ara y Euro, que no solo llenaron el espacio, sino que insertaron nuevas costumbres comerciales en el mercado, con productos baratos en nuevas presentaciones.

Hoy el comercio es completamente distinto al de hace 20 años, 10 años, 5 años, 1 año y seguramente muy diferente a lo que será en 5 años con la expansión de Rapid, Domicilios.com y otro tipo de formatos comerciales que dinamizan el proceso de compras. 

Pasamos de “go to market” a “go to consumer”, pero con la maravillosa presencia del tendero de barrio, que ha visto todo este cambio y piensa tranquilo: “estos no saben cómo tratar a la gente aún”

PORQUE LOS COLOMBIANOS SOMOS POBRES --Revista P&M --

¿Qué se debería entender en Colombia por pobreza? Es una pregunta muy difícil de responder, porque la definición de pobreza es dinámica...