martes, 23 de junio de 2015

CONSUMIR NO ES PECADO, Columna para Portafolio

(Carta abierta a Francisco I, sobre su encíclica “Laudato Si”)

He leído con detenimiento su encíclica, que retoma los cantos de San Francisco sobre nuestra casa común, nuestro planeta; Me uno a su esfuerzo de poner al mundo en pos de una causa común, de esta casa de todos, que por diversos motivos hemos afectado profundamente, y leo gratamente como diversos Papas han hablado del tema, y en particular Juan XXIII a quien admiro. Considero prudente hacer una reflexión sobre su texto, que por su pasión filosófica, teológica y moral cae en generalizaciones, mostrando solo el lado negativo de los errores de algunos hombres de empresa y poder, que a sabiendas de las implicaciones, dañaron nuestra casa.

Comprendo el precepto de pobreza que profesó San Francisco, más considero que la pobreza es uno de los males que más aquejan nuestra casa y debemos buscar una manera eficiente y oportuna para reducirla. La pobreza es un enemigo común como usted bien lo menciona y donde el consumo es una de las soluciones más eficiente para reducirlas, como bien lo analiza Bill Gates en su texto “Why Inequality Matters”.

El consumo es un concepto malentendido y su texto profundizará esto. El consumo es el mecanismo de satisfacer nuestras necesidades, inclusive las espirituales, ya que los productos nos permiten tener una mejor calidad de vida, pero existen una serie de imperfecciones en el acto de la compra y consumo, que hacen que las cosas se hagan mal.

Hay dos fenómenos fundamentales en esta reflexión. El primero se refiere a la oferta, donde las empresas seguirán  haciendo nuevos productos, porque saben que por medio de la investigación y el desarrollo podrán producir más eficiente y ambientalmente, logrando mejores productos, y esto ha sido visto como obsolescencia programada y como una enorme mejora, pese a que esto ha permitido hacer productos más asequibles y masificarlos,  logrando que muchos tenga más y no lo contrario.

El segundo, se refiere a la demanda, donde las personas compran muchas cosas debido a que pueden hacerlo, gracias al éxito de algunas políticas económicas y el buen desarrollo del marketing. Muchos consideran que tener ciertas cosas no es necesario, en lo cual claramente se equivocan. Es normal que tengamos cosas que no usamos frecuentemente, porque las compramos para usos puntuales o bien porque ya tenemos un producto que satisface mejor nuestras necesidades, y por esto se ataca fácilmente la cantidad de ropa que tenemos y no usamos, pero muy poco a las grandes bibliotecas que donde acumulamos libros. 

El consumo es un acto bueno, sano y funcional, e inclusive el mejor espacio para cumplir con los derechos sociales, la ciudadanía, la democracia y para satisfacer las necesidades de las personas,  debido a la libertad e igualdad que nos otorga.

Por eso su frase y trino donde dice “Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”, afirma que el consumo se relaciona con un corazón vacío lo cual no es cierto, por el contrario quienes consumen bien, logran ser seres más generosos, moderados y felices. 

Le escribo no solo para hacerle esta reflexión, sino para convocarlo a levantar una bandera en esta cruzada que ha tomado usted por nuestra casa, donde le pidamos a las empresas que eduquen a los consumidores a usar bien los productos, y a las personas a usar bien las cosas, porque el consumo ha salvado a muchos pero el consumo equivocado tiene efectos perversos.

Con mucho respeto y admiración.

sábado, 20 de junio de 2015

SI ES PROGRAMÁTICO, Columna para El Nuevo Siglo

Es programático, el voto es programático. No lo digo yo, lo dice la Constitución, pero por alguna razón esto ha quedado en el olvido y seguramente esto ha tenido consecuencias.

La Constitución Política de Colombia de 1991 dio un giro fundamental de pasar de una democracia representativa y una participativa, donde una de las grandes diferencias radica en que el votante puede exigir por el cumplimiento de las promesas de campaña, como bien queda claro con las formas de participación democrática como la revocatoria del mandato, y para que esto sea posible es fundamental que la gente vote por el programa que se propone, el que queda escrito en la Registraduría y no el que se dice en conversaciones o plaza pública.

Esto exige que haya un programa y que los votantes lo conozcan, pero esta situación rara vez se da, porque si bien hay algunos programas, son muy pocos los ciudadanos que los conocen, y por esto el político se ve motivado a no cumplirlo, ya que no existe un control posible, y esto lleva a nuestra democracia participativa a una representativa de hecho.

Ni el Gallup Poll, ni las encuestas de Ipsos, ni otra encuestadora en Colombia o algún centro de investigación mide el cumplimiento de los programas, y con mucha frecuencia se confunde el programa del gobierno con el plan de desarrollo, lo cual ha sido una enorme oportunidad perdida de los partidos y los políticos para demostrar que ellos cumplen lo que prometen, porque si bien se darán grandes diferencias entre el programa y el plan, esto se debe a que la propuesta es política y el plan es democrático, es decir, el primero es por el que se debería elegir al candidato y el segundo es el acuerdo del candidato con todas las fuerzas políticas que se debatió en el cuerpo colegiado, y por eso son diferentes. Lo mismo pasa con lo que toca hacer que no estaba en el programa ni quedo en el plan, como acciones ante coyunturas, desastres, crisis u oportunidades. Simplemente, una cosa es lo que prometió y le debe cumplir al votante, y otra cosa es lo que le debe cumplir a otras fuerzas políticas, y la responsabilidad de su cargo.

Esto hace que el tema sea complejo para el político pero no para el elector, que simplemente debe saber que no vota por una persona, su popularidad ni mucho menos por su imagen, sino por lo que dice que va a hacer, o de lo contrario no tendríamos una democracia sino una idolocracia, donde elegimos a la gente porque nos gusta y no lo que se comprometen a hacer. Sin duda la persona y su programa van de la mano, y el votante debe saber esto para hacer cumplir lo prometido, porque a la gente le importa más ser del equipo ganador que votar por el programa que más le gusta. Es difícil.

Colombianada: El voto en programático, pero no es hemos quedado en que es un programa ir a votar.

martes, 16 de junio de 2015

¿COMO SUBSIDIAR?, Análisis para Portafolio.co

Estamos satisfechos con la caída de la pobreza en Colombia, pero poco se habla del aumento de la riqueza, porque hablar de hacer ricos es un pecado actualmente, porque consideramos que para darle a los que no tienen es necesario tomarlo de los que tienen, los cuales terminan siendo los “malvados” del sistema por haber acumulado riqueza. Pensamiento no solo mediocre sino completamente equivocado.

El objetivo de las políticas económicas y sociales debe ser reducir la pobreza y aumentar la riqueza, porque si solo se enfoca en reducir la pobreza, no tendrá como sostener este proceso en el tiempo. En su famosa intervención en el Parlamento Iberoamericano de la Juventud, la guatemalteca Gloria Álvarez pone el dedo en la llaga en esta problemática y la expone de manera impecable y elegante al decir: nunca queda estipulado a que derechos debemos renunciar para financiar otros derechos, y es punto fallan los sistema económicos, ya que buscamos financiar muchos derechos sin tener fuentes para hacerlo.

Si las políticas económicas se enfocan en producir riqueza, tendrán los recursos para financiar derechos de personas con menos oportunidades y buscar la mejor manera de equilibrar cada vez más las condiciones de mercado, pero si lo que se busca es contraer la riqueza y el ingreso para financiar los desequilibrios, pasará lo que inevitablemente decía Margaret Thatcher: "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero... de los demás".

Las políticas públicas deben estar encaminadas a la productividad y a la competitividad, o de lo contrario estaríamos creando marcos jurídicos para fomentar la mediocridad, donde se premia a quien no es productivo, castigando al que si lo es, y desmotivando completamente el esfuerzo de muchos por la falta de esfuerzo de pocos.

No es un tema de derechas y de izquierdas, ni mucho menos de propietarios y proletariado, o de plusvalía y salarios, es un tema de fomentar en las personas dar lo mejor de cada uno y recibir en esa misma medida, y que si las oportunidades han sido limitadas, el sistema busque la mejor manera de generar equidad.

Esta reflexión surge por un artículo publicado The Economist en pasados días, donde se habla de la votación que tendrán los suizos para definir el “ingreso básico o ingreso ciudadano”, donde el Estado le pagaría un salario a cada persona y desmotaría muchos de los subsidios del mercado, dejando que cada persona tenga la libertad de decidir en qué se gasta su dinero. El tema ha encendido un debate entre académicos y analistas debido a que esto reduce muchas de las opciones de redistribución y equidad, y no libera al estado de sus deberes sociales, causando incluso un mayor gasto a futuro. Más, es una de las alternativas que están surgiendo ante la imposibilidad de mantener los estados de bienestar, por no tener claro que se debe fomentar la riqueza para reducir la pobreza.

El progreso de toda sociedad es la suma ponderada del progreso de sus personas, por esto si le quitamos a unos para darle a otros, es posible que haya más equidad pero no progreso, y si bien esto podría asegurar progreso en el futuro, depende enormemente que las personas que fueron subsidiadas pasen a ser subsidiadoras, lo cual muy pocas veces ocurre, como se está viendo hoy en Europa. Por esto, las políticas públicas deben fomentar que progresemos con nuestros propios logros, y esto no se logra cuando nos ayudan en todo y menos cuando se hace por mucho tiempo.

sábado, 13 de junio de 2015

SER ECONOMISTA, Columna para El Nuevo Siglo

Son muchas las palabras que toman otros sentidos y muchas otras se redefinen por los actos de alguien, y los economistas no nos salvamos de este proceso, porque la gente cree que somos cosas que no somos y porque algunos economistas hacen cosas que no son propias del alma de la profesión.

La economía es una ciencia social que estudia la relación entre las personas y los medios de producción, y por ende el economista estudia estos comportamientos. Es difícil saber cuándo comenzó a gestarse esta ciencia, más los texto de Adam Smith (Teólogo Moralista Escoses) son un fuerte cimiento de esta ciencia, y conceptos como la mano invisible, división de trabajo y libre competencia, son hoy temas vigentes. 

Por esto los economistas somos formados como analistas y tenemos una forma de ver las cosas muy diferentes a las de los demás, que no es sólo en función de la utilidad marginal (como conversaba con una colega), sino la llamada racionalidad económica, que se fundamente en el hecho que las personas toman decisiones libres en búsqueda de su bienestar con la información que tienen disponible; otra cosa es si esa decisión es racional, eficiente, ética y socialmente responsable, por esto muchos economistas han ampliado la literatura como lo hizo el recientemente fallecido John Nash, al abordar el tema de la competencia desde la visión de equilibrios colectivos y no individuales.

Muchos economistas en este momento están intentando comprender que está pasando con los mercados y las personas, para proponer mejores políticas que aumenten el bienestar, y esto ha pasado siempre, y por lo tanto la ciencia ha evolucionado debido a las personas también lo han hecho. Al igual que en la física, muchos de los conceptos que hoy consideramos válidos están siendo reevaluados, porque al mejorar nuestras capacidades de análisis, nos damos cuenta de más cosas. 

Así, la economía pasa de las estadísticas avanzadas hasta las reflexiones sociológicas y filosóficas más profundas en el momento de analizar y proponer algo, porque a diferencia de la física newtoniana o la geometría euclidiana, las personas le ponen una subjetividad e impredictibilidad enorme a muchos comportamientos, al punto de tomar continuamente decisiones no racionales y ser feliz con eso, poniendo a repensar si el concepto de bienestar es el correcto.

Desafortunadamente en este camino, muchos economistas actúan más como inversores, políticos, administradores e incluso especuladores, desdibujando la profesión y llevándola a un plano diferente del análisis científico y propositivo; igual ocurre con muchas otras profesiones, pero para nuestro caso, esto hace que la gente crea que somos un grupos de personas que solo piensa en el dinero y en cómo hacer más ricos a los ricos, pese a que muchos economistas están detrás de los grandes logros sociales que hoy disfrutamos.

Colombianada: La demostración que los economistas son científicos sociales que siguen buscando el origen de la riqueza, es que muy pocos son millonarios.

martes, 9 de junio de 2015

CORRUPCIÓN, Columna para Portafolio

Con la persecución de los directivos de la FIFA por Loretta Lynch, la fiscal de los Estados Unidos, el mundo vuelve a hablar de la corrupción; al mismo tiempo, Rodrigo Ratto,  el exdirector del FMI es acusado de evasión de impuestos.

La corrupción se puede entender como el abuso de poder y en su más perversa formal como el abuso de las normas usando el poder o el dinero,  siendo una profunda enfermedade de la actualidad, debido a que la búsqueda de la riqueza y el poder, tienen un camino rápido gracias a los actos de corrupción que vinculan a todos aquellos que son parte.

Cuando un corrupto le insinúa a un oficial el pago de una comisión por un beneficio, este puede terminar accediendo bajo la falsa verdad que “si no lo tomas tú, lo tomará el siguiente”, y al hacerlo, se convierte en cómplice del proceso, e inevitablemente en un corrupto, ya que todo acto de corrupción es un delito de ambas partes.

Esto ha consolidado una forma de poder en nuestra sociedad: tú conoces mis pecados y yo los tuyos, y por eso se crea el capital social perverso del que tanto ha hablado John Sudarsky, y ha consolidado tejidos delincuentes en partidos políticos, academias, empresas, el mercado e incluso las mismas familias.

La actitud de Estados Unidos, más allá de ser oportunista o de falsa moralidad, abre de manera pública una nueva guerra en el mundo: a hacer las cosas bien, y a no permitir que el terror del poder del dinero defina el destino de las sociedades, instituciones y mercados; falta mucho en este camino porque el tamaño de este delito es enorme, y nuestro país sufre de él profundamente, pero no por esto debemos entra en sofismas: una cosa es la corrupción y el dinero que se pierde en ella, y otra nuestro deber de pagar impuestos, porque muchos han tomado como excusa el delito de unos para evadir sus propias responsabilidades.

La corrupción es una de las debilidades de los sistemas económicos, porque nace de la ambición de un hombre por tener poder y de otro por tener dinero fácil ejerciendo equivocadamente su poder de decisión; no es otra cosa que comprar la libertad de elección, y eso simplemente la elimina.

La justicia siempre queda corta en este proceso, pero desde la caída de Al Capone a manos de Rudolf Giuliani, que no logró demostrar al corrupción pero si la evasión de impuestos, lo mismo que intenta hacer Lynch con la FIFA. Las limitaciones son enormes, porque se requiere que uno de los dos corruptos declare su delito e incrimine al otro, pero la inexistencia de pruebas siempre frena los procesos, y termina siendo condenado solo uno de los culpables, siendo casi siempre el corrompido y no el corruptor.

El poder de todo radica en poder crear un punto débil en otra persona por saber algo malo de ella, y desde ahí poseerlo para siempre, hasta que el otro tenga la capacidad de asumir su responsabilidad y tener su castigo, logrando su libertad nuevamente a un costo terrible. Esto ocurre en muchos espacios, y la sociedad ya comenzó a comprender que esto no es otra cosa que una nueva forma de terrorismo y ha comenzado una nueva batalla moral en el mundo. Muchas verdades aflorarán, muchos poderosos caerán, muchos ambiciosos deberán asumir su responsabilidad y cada vez más la libertad de elegir primará sobre el poder, pero pagaremos un enorme costo.

sábado, 6 de junio de 2015

¿QUÉ ES TRABAJAR?, Columna para El Nuevo Siglo

“Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”, dice en la Biblia, y desde este concepto hemos construido la equivocada idea que trabajar es una labor sufrida, mientras lo que realmente ha ocurrido en el mundo, es que la gran mayoría de personas trabajan en lo que aman y con lo ganado construyen sus sueños. El pan de un panadero que no que ama hacer pan, tiene un sabor diferente.

El trabajo no es un castigo de Dios, es la mejor oportunidad para cumplir nuestros sueños. Es la forma de desarrollar nuestras capacidades, aprender y enseñar, realizarnos y ayudar a que otros los hagan.

Levantarse cada día a tiempo es un tema de disciplina, porque es muy difícil encontrar motivaciones que superen la delicia de estar en la cama, pero lo hacemos porque sabemos que el día que viene es maravilloso y lleno de oportunidades de crecer acercándonos al sueño que tenemos como proyecto de vida.

El gran reto es saber que queremos hacer en la vida y a que estamos dispuestos a renunciar para lograrlo. A veces son cosas sencillas como madrugar, usar corbata o incluso meterse al intolerable transporte, pero esto tiene sentido si sentimos que cumplimos nuestros sueños. Como siempre, la meta es maravillosa, pero son infinitamente superiores las vivencias del viaje.

No nos debemos mentir a nosotros mismos y trabajar porque es un buen trabajo, un buen sueldo o una posición importante, debemos trabajar por lo que amamos, o de lo contrario seremos empleados de alguien y no trabajadores de nuestros sueños. Un gran ejemplo de esto es Ronaldinho, que sale a jugar fútbol a la cancha, y jugar me refiero a jugar como un niño, y en cada gesto hay la cara de picardía y la sonrisa de quien goza lo que está haciendo.

Algunas veces nos tocará trabajar en cosas que no amamos, y esto solo tiene sentido si lo hacemos como un paso para prepararnos a ser lo que debemos ser, y eso es lo que añoramos, lo que nos mueve, lo que nos apasiona. No es fácil encontrar esto en nuestra vida, y quizá algunos nunca lo hicieron, pero es simplemente imposible que el herrero haga las mejores herraduras si no ama hacerlas.

Colombianada: Nos despertamos cada mañana, a vivir nuestros sueños.

martes, 2 de junio de 2015

NUEVA TEORIA DE CONSUMO, Análisis para Portafolio.co

Cuando se crearon las cuentas nacionales cerca a 1930, Colin Clark y Simon Kuznets lograron dar un mecanismo de seguimiento de la producción de las economías y su ingreso, desde sus fuentes y uso, pero por algún motivo cayeron en un error conceptual simple, que hoy debe ser repensado: llamaron consumo de hogares al gasto de los hogares. Este error seguramente viene desde la concepción de la teoría del consumo planteada por Keynes en su libro central, donde define al consumo como una propensión marginal a consumir el ingreso disponible.

Cualquier economista que lea esto pensará que no hay error, pero lo hay, porque consumir no es lo mismo que gastar, y por esto es que el mundo la teoría de consumo se está reescribiendo a nivel mundial.

La cuenta de consumo de hogares pesa cerca del 65% del PIB del mundo, lo que realmente significa es que el gasto neto de los hogares es dos tercios de la economía mundial, sin considerar el gasto público, las inversiones (que incluyen la compra de vivienda de los hogares y no está considerada en la cuenta referida) y un diferencial de comercio exterior, que dejaría el gasto de los hogares en importados.

Esta cuenta se refiere al gasto en bienes no durables, semidurables, durables (sin vivienda) y servicios, dejando ver que de una u otra manera es sobre cosas que se compran y que los hogares consumen y usan en un periodo de tiempo cercano al del PIB y es en este punto donde confluyen los errores conceptuales y distorsionan completamente la medición. Lo primero es que el gasto de los hogares no está completo porque no tiene la compra de vivienda y esto hace que su análisis sea muy limitado, y lo segundo es que supone que los productos semidurables y durables no se conforman como un stock que genera bienestar a las personas y que afectan compras futuras: todos tenemos ropa que usamos más que otra, muebles que usamos diariamente y vehículos en los que nos movemos, consumos que podrían tener un costo imputado ajustado a una depreciación, si se quisiera medir de manera monetaria.

Si se supone que pagamos un “arriendo” por la ropa, los muebles y los vehículos que usamos diariamente, nos daríamos cuenta que al amortizar el precio de compra de estos productos en el tiempo de uso, el total del valor del consumo de los hogares sería superior al 300% del PIB fácilmente, debido a que el activo sigue produciendo un bienestar por el que la persona estaría dispuesta a pagar.

Esto redefine muchos de los conceptos de la teoría de consumo de Keynes, ya que el gasto en un producto debe estar en función al tiempo potencial de uso y sus frecuencias, debido a que genera bienestar en el tiempo. La mejor forma de comprenderlo es ver como bajo las normas de contabilidad de las NIIF, un activo continuo teniendo valor en la medida que produce valor pese a haber sido depreciado, y su presencia reduce las probabilidades de compra de otro activo.

Esto fundamente en parte las nuevas teorías para medir la economía en el futuro, ya no solo en función del ingreso neto, sino de la generación de bienestar de cada producto en el hogar. Así, cada vez más vemos como la teoría económica debe ser revaluada a la luz de lo aprendido en el siglo XX, como ha pasado con las premisas de la escases o del precio.

lunes, 1 de junio de 2015

¿LAS MARCAS SON NUESTRAS AMIGAS?, Especial para Revista P&M

CONSUMER DATA ANALYSIS

¿LAS MARCAS SON NUESTRAS AMIGAS?
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR Consumer Knowledge Group
Especial para Revista P&M
Mayo de 2015

Siempre se me hizo difícil tener amigos. Quizá por lo introvertido que he sido siempre o mis serios problemas con la autoridad, que me llevan a ser una persona lejana, porque si me comprometo con algo, lo hago de verdad, y como muchos he salido herido muchas veces. Por eso comencé en el Gimnasio Moderno y termine en el Emilio Valenzuela, después de pasar por varios Colegios, y cuando llegue allá me encontré con una persona que me impacto profundamente: el padre Julio Sánchez (o el Cura como todo lo conocen).

El cura me dijo que para hacer amigos necesitaba 4 cosas fundamentales. La primera fue un lenguaje en común, porque de nada sirve ser amigo de un vietnamita si al final no hay como hablar con él; la segunda fue tener lugares comunes, porque si no tenía como volver a ver a mis amigos; la tercera, que era más obvia que las anteriores, era tener intereses en común, los cuales bien podían ser los deportes, que a su vez tenían un lenguaje y lugar en común; y finalmente me dijo, que era fundamental tener un vínculo emocional, porque era aquí donde la amistad se sellaría por siempre, y me explicó que un amigo no es con quien se juega volleyball, es con quién se juega rico.

Curiosamente estos cuatro principios son fundamentales para la consolidación de la relación de las personas con las marcas: lenguaje, espacio, intereses en común y vínculos emocionales, que de una u otra manera terminan siendo una modificación de las 4p y las 4c, que al final apuntan a lo mismo. Siguiendo este esquema analizamos el mercado en Colombia y nos dimos cuenta que la relación de las marcas con el colombiano es mayormente racional o funcional, debido a que el único lenguaje que usamos es el de precio, el espacio común es mayormente el punto de compra, el interés en común es satisfacer la necesidad evidente y por el esto el vínculo se resume en la relación costo beneficio.

Si bien la mayoría de las marcas (más de 2.000 que se midieron en el Consumer Track de RADDAR CKG), tienen una posición racional en la recordación del consumidor, es relevante comprender por qué tres grupos salen de esta dinámica. En el vestuario es evidente que la comunicación es mucho más amplia y genera identidad, los espacios comunes son toda la cotidianidad diaria, los intereses van más allá de cubrir el cuerpo y por esto el vínculo tiene que mucho más con satisfacción que con precio; en entretenimiento también es simple hacer el análisis, ya que han creado un lenguaje técnico, espacios de compra y consumo especializados, el interés se refiere al placer y por esto el vínculo es fuertemente emocional y con grandes impactos en la memoria de experiencia. Claramente en los grupos que aparecen como más racionales y funcionales, hay marcas en el plano emocional como el caso de Alpina, Adidas o Doria.

Más sin duda la gran sorpresa de los hallazgos fue el nivel de vínculo emocional de los productos y servicios de salud. Nuestra expectativa era que esto fuera lo más racional debido al sentido de gratuidad que esta categoría ha tomado en el mercado, pero logra casi el mismo nivel de vínculo emocional que el vestuario y por esto nos detuvimos a profundizar. El hallazgo fue realmente impactante: las marcas de salud que han logrado sanar a las personas amadas, logran un tejido emocional muy fuerte en las marcas y no en los genéricos. Para comprender esto, piense que usted para bajar su fiebre tomaría cualquier acetaminofén, pero para bajar la fiebre de su hijo prefiere que sea un Dolex Niños.

Estos datos permiten ver que la relación de amistad entre los colombianos y las marcas está más en el plano racional, lo que indica que la comunicación es funcional, los espacios comunes son eficientes, los intereses son simples y por ende el vínculo es lo esperado: me dicen que compre algo, voy y lo compro, me satisface la necesidad y siento que recibí lo que pague. Este diagnóstico nos deja ver que el colombiano se está quedando con la commoditización de las categorías, pagando los precios más bajos del mercado, teniendo niveles de satisfacción aceptables.

El gran riesgo es que cuando uno ha comido cosas básicas y después prueba una Nutella, la comparación es fuerte y la diferencia de precio toma sentido ante la experiencia del consumidor. Este “efecto Nutella” se potencia cuando la relación con su cliente es simplemente funcional, porque casi siempre el vínculo emocional se construye bajo la premisa que lo funcional está satisfecho.

Así, muchas de la marcas en el mercado colombiano no son amigas del consumidor colombiano, debido a que ha hecho una amistad sin vínculo emocional, causando relaciones básicas funcionales, llevando al final al mercado a un nivel de satisfacción mediocre, y por esto cuando entran productos globales, emocionalmente enfocados, tienen un rápido y efectivo posicionamiento con los consumidores. Simplemente, amigo no es el que lleva mucho tiempo conmigo, sino aquel que en el momento correcto esta para apoyarme, y esto casi siempre exige algo más que simplemente darme palmadas en la espalda.

Nota: Resumen de mi charla en el Congreso Internacional de Marketing 2015 de Asomercadeo, muy inspirado y ordenado por la brillante clase de comunicaciones recibida en la Universidad Autónoma de Barcelona este año dada por Loreto Rubio. La ponencia se puede ver en http://www.slideshare.net/camilohmora/la-relacion-entre-la-marca-y-el-consumidor-en-colombia-asomercadeo-2015-abril-de-2015

@consumiendo 

PORQUE LOS COLOMBIANOS SOMOS POBRES --Revista P&M --

¿Qué se debería entender en Colombia por pobreza? Es una pregunta muy difícil de responder, porque la definición de pobreza es dinámica...