sábado, 28 de diciembre de 2013

REPLANTEANDO LAS VERDADES, Columna para El Nuevo Siglo

Evo Morales propugna porque en Bolivia se reconozca el trabajo infantil, Uruguay aprobó la ley que permite el consumo y producción de marihuana, y China revisa su legislación sobre único hijo, dejando ver que muchas de las cosas que el siglo XX nos dejó como “necesarias” para el desarrollo humano entran en revisión.

Muchas de las declaraciones de la ONU, desde derechos humanos, igualdad de género, derechos de los niños e inclusive drogas ilícitas y control de natalidad están pasando un fuerte examen en el mundo; esto no parece ser un tema de derechas ni de izquierdas, sino de culturas. Para nosotros en occidente es impensable la forma en que se deben comportar las mujeres en la civilización islámica, pero no por eso debemos hacerlos pensar igual que nosotros.

Mucha de la legislación en la que “nos pusimos de acuerdo” en la ONU y otras organizaciones internacionales tiene un fuerte componente del mundo occidental y esto comienza a debilitarse con el surgimiento de movimientos minoritarios en todo el mundo en pos de otros derechos humanos, que están más vinculados a sus costumbres, tradiciones, necesidades y capacidades. Inclusive temas como el desarrollo económico y su impacto en el medio ambiente tienen miradas muy distintas en los países no desarrollados que en el edificio de Nueva York; hasta Colombia ha pedido públicamente que se nos permita hacer acuerdos de paz “a la colombiana”, porque la normatividad penal limita el proceso de paz que requerimos.

Todos los acuerdos mundiales construidos desde el alma de las tres instituciones de la libertad occidental (Libre mercado, democracia y catolicismo) buscan construir un mundo en paz, equitativo y libre, pero olvidaron que la homogeneidad no es una premisa en la historia humana; desafortunadamente la misma Unión Europea hoy es un buen ejemplo de esto.

La libre determinación de los pueblos comienza a levantarse contra la estandarización de la humanidad, y esto tendrá importantes consecuencias en los polos de poder, los imaginarios colectivos y las creencias, instituciones que hoy son continuamente debatidas, reflexionadas, defendidas y criticadas por millones de personas a través de la Internet, que ha llevado la opinión personal a la capacidad de crear opiniones colectivas trascendentales.

El siglo XX nos dio una serie de instituciones y tratados que respetamos y admiramos por lo que lograron, y esto conllevará a que en el siglo XXI esos edificios y pergaminos sean actualizados a la voz de la realidad: la diversidad y la libre determinación de los pueblos, para reescribir las verdades que nos  han enseñado.

Colombianada: en el país creemos que la justicia es para los de ruana, pero algunos ya dicen que la justicia se puso de ruana al país.

martes, 24 de diciembre de 2013

SOY COLOMBIANO, Columna para portafolio.co

En estas fechas de fiestas en familia, de reflexiones sobre lo que paso durante el año y mientras se acumulan nuevas esperanzas en nuestra alma, cabe reflexionar que el país ha cambiado mucho.

Yo nací el 18 de diciembre de 1975, y el país tenía serios problemas en indicadores económicos, cobertura en salud y educación, y tasas de pobreza importantes; se comenzaba a dibujar el mundo de los carteles y la consolidación de las guerrillas, y en el mundo éramos conocidos como los que producíamos el mejor café del mundo.

Casi 40 años después, mis hijos nacieron en una sociedad con gratuidad en educación, cobertura en salud (y una reforma que busca una mejor calidad de la misma), una inflación baja, una pobreza decreciente y un país que cada día mejora más.

Sin duda el cambio de la constitución, los gobiernos  que han pasado, la lucha antinarcóticos, los procesos de paz, los cambios en los partidos políticos y la independencia del Banco de la República han transformado a este país.

Quedan muchos problemas por solucionar en el mundo de la infraestructura, calidad de servicios públicos, educación financiera, redistribución del ingreso y sobretodo en cultura ciudadana, pero el país porque hoy camino me da un enorme orgullo.

Desde hace muchos años he tenido la oportunidad de dictar conferencias en diversos países del mundo y las preguntas han pasado de ser enfocadas al mundo de las drogas y el terrorismo, a buscar comprender como hemos logrado salir adelante pese a todos nuestros problemas, y la única respuesta que me queda es que soy colombiano.

Hoy ser colombiano tiene un significado distinto; es un motivo de orgullo en el mundo, en los negocios, en los deportes, en la ciencia y hasta en el arte; ser colombiano es sinónimo  de ser exitoso, profesional, ético y creativo. Ya no da pena mostrar el pasaporte y no pasamos por las molestias anteriores de ser tratados como sospechosos continuamente.

El mundo reconoce que Colombia comienza a insertarse en el mundo de manera importante, pero por alguna razón aún los colombianos no nos creemos esto; seguramente se debe a que como somos parte del cambio, no vemos lo que ocurre a nuestro alrededor, porque pasa a una velocidad mucho más baja de lo que deseamos, pero lo cierto es que mi niñez no es comparable con la que tienen mis hijos y es enormemente diferente que la tuvieron mis padres.

Por eso en estas fiestas, recuerde su niñez y mire a su familia hoy, y se dará cuenta que tenemos mucho para tener la frente en alto y decir con todo orgullo: soy colombiano.

sábado, 21 de diciembre de 2013

LAS BOBADAS DE NAVIDAD, Columna para El Nuevo Siglo

En Colombia celebramos la navidad como una tradición que se cumple sin preguntas ni reflexiones y esto nos lleva a cometer muchos errores en su celebración por el simple hecho que “así se ha hecho siempre”.

Desde mi punto de vista, la bobada máxima es el papel regalo. Es un gasto innecesario y una generación continua de basura; seguramente mucho de este sea reciclado, pero en una buena porción no lo es, y simplemente es un artefacto que nos sirve para llenar de emoción y elegancia el momento de la entrega del regalo y que para los niños es sólo una barrera para llegar a su objetivo.

En un sentido similar están las novenas en Colombia, que son una tradición no clerical que proviene al parecer la familia Samper; es una festividad a la que nos acostumbramos para hacer 8 prenavidades, con consumos de alimentos, bebidas, canticos y rezos monótonos que cada vez se distancian más de ser una oración de reflexión, meditación y trance espiritual; es simplemente una minifiesta de navidad que se rota en las familias, siendo cada vez más parecida a las posadas mexicanas.

La navidad dejó de ser la celebración de la natividad para pasar a ser una fiesta familiar donde se comparte el bienestar obtenido: damos regalos según podemos y recibimos según le haya ido a nuestro núcleo social; básicamente en navidad le damos regalos a aquellos que consideramos importantes en nuestras vidas, cifra que puede ir entre 10 y 20 personas en promedio, lo que sumado a los gastos de las festividades y el papel regalo puede ser casi el mismo valor de la prima que algunos reciben.

Por otra parte, en algunas familias es necesario que sean las doce la noche para repartir los regalos, sin importar el cansancio de las personas o que los niños estén completamente hiperactivos, ya que prima la tradición sobre la lógica y el buen tino.

La celebración de la navidad se ha convertido en un paquete de tradiciones sin sentido que terminan siendo bobadas que desvirtúan el sentido religioso de la misma o bien tensionan la reunión familiar: porque es más importante tener la natilla como la hacía la abuela que estar con sus seres queridos departiendo en la sala.

No quiero parecer un aguafiestas o un “antinavidad”, sino quiero que reflexionemos sobre lo importante de este evento familiar más allá de la última moda en decoración navideña y el regalo del Niño Dios que no se consiguió; la natividad es recordar la esperanza que trae a cada familia el nacimiento de un bebe, que nos promete que las cosas cambiarán para bien, como ocurre cuando nace cualquier niño: nos llena de esperanza, nos muestra hasta donde podemos llegar y nos hace ir más allá. La natividad es el momento en que recordamos que podemos ir más lejos gracias a nuestra familia y esa esperanza se vive intensamente esa noche y algunos la comparten con regalos, otros con comida y algunos con abrazos, pero la comparten de alguna manera. Feliz Esperanza.

Colombianada: Los niños no vienen con el pan bajo el brazo, sino que le muestra a sus padres que ellos pueden hacer más y mejor pan.

martes, 17 de diciembre de 2013

LA SIC, Columna para Portafolio

Este fue el año de la SIC. Desde hace 8 años RADDAR ha buscado cuál fue la institución económica del año, pasando por el Ministerio de Hacienda, la DIAN e inclusive el Comité de Regla Fiscal, y este año consideramos que la Superintendencia de Industria y Comercio ha desempeñado un papel muy importante desde la ejecución del Estatuto General del Consumidor – Ley 1480 – y por el profesionalismo con que ha investigado y condenado a grandes empresas, a las que muchos otros les hubieran temido en los estrados.

El libre mercado parte del supuesto de la ética del empresario, el cual en muchos casos es difícil de sostener, debido a las acciones impropias de algunos empresario que desean obtener más beneficios faltando a las reglas de mercado o incumpliéndole al consumidor; por esto la SIC tiene la labor fundamental de ser la entidad que investigue y condene a aquellos que rompen el orden del mercado en pos de su beneficio individual.

Si bien el caso de Comcel fue el más sonado, se emitieron 15 fallos por competencia desleal y ya se dio el primer falló reconocido por Habeas Data.

La entidad se ha robustecido no solo en lo jurisprudencial sino con la puesta en marcha del Acuerdo de Madrid – Ley 1455 – reconocido como el acuerdo mundial de marcas, que permite una mejor protección de la propiedad marcaria e intelectual en el mundo globalizado, al punto de proteger la denominación de origen de productos lácteos pese a ser usados hace mucho tiempo en el país.

La institución va por muy buen camino, pero sin duda le quedan retos muy interesantes, donde buscar mecanismos preventivos de desequilibrios de mercado sería fundamental; procesos como la educación de consumidores, formación en normas de competencia a empresarios y la gestación de acuerdos como el acuerdo unificado de buenas prácticas industriales, comerciales y defensa del consumidor entre ANDI, ACOPI y FENALCO.

Ahora la SIC inicia una campaña contra carteles de precios, pidiéndole al mercado que denuncie estas situaciones, con la claridad que actuará en derecho y condenará a quienes estén cometiendo este abuso. Situación que indica que el camino continúa y que el país tiene una institución seria, al punto de retirar preventivamente del mercado varios juguetes en diversas cadenas comerciales por  no cumplir con las condiciones requeridas de seguridad según la norma, orden que se dio a comienzo de diciembre, actuando en pos del comprador y del consumidor.

Algunos pueden decir que ha sido dura en muchos casos, otros dicen que investigar y juzgar no es conveniente, e incluso se ha dicho que han pasado muchas cosas en las que no se ha pronunciado; La SIC como toda institución es perfeccionable y requiere ajustes en la forma de denuncia, levantamiento de pruebas, clarificación de segundas instancias y otros ajustes importantes, pero pese a esto le cumple al mercado de la mejor manera.

Sin duda lo ocurrido este año en la SIC tiene mucho que ver con el talante del Superintendente Pablo Felipe Robledo, pero también con la institución misma, que sin importar quien este liderándola, continua defendiendo al mercado y al consumidor, presentándose con la institución que necesitamos en el presente y futuro de nuestro dinámico mercado.

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿INSTITUCIONES?, Columna para El Nuevo Siglo

La destitución de Petro se ha convertido en un gran ejemplo de la crisis institucional en la que estamos: ante un fallo tan complejo con este, casi todas las instituciones locales, distritales, nacionales e internacionales tienen un punto de vista diferente, lo cual a todas luces no tiene el más mínimo sentido.

Desde los noventa viene una fuerte dinámica de empoderar las instituciones para fortalecer los Estados y mercados, pero lo que hoy vivimos en Colombia no tiene ninguna presentación; el Procurador emite un fallo en derecho, y muchas las instituciones tienen un argumento sólido para decir que el fallo es válido y otras tantas tienen fundamentos legales para decir que no lo es; lo que indica que en este momento no hay claridad en las fronteras de nuestras instituciones, sus deberes, derechos, funciones y alcances.

Quizá una de los argumentos más complejos es que en diversos acuerdos internacionales existen normas que redefinen lo que nuestra Constitución dice, lo cual en mi ignorancia jurídica por lo menos me sorprende, porque siempre pensé que la Constitución es de donde emanaba el poder y era la ley de leyes.

Este fallo nos llevará a ajustar muchas instituciones y quizá tenga el buen efecto de hacer que más de un funcionario público deje de opinar como columnista teniendo un cargo público.

La plaza se llena de personas clamando por un fallo diferente, porque no están de acuerdo a un fallo en derecho y somos testigos boquiabiertos de un hecho histórico que será reescrito de muchas maneras en nuestros libros de historia y ensayos libres de diferentes autores en internet, que dirán que se dio “un golpe de estado a la democracia popular”, “que la izquierda no puede gobernar en el país”, e inclusive que “es un golpe al proceso de paz”, lo cual son simples interpretaciones según la agenda de cada autor.

La verdad será la gran víctima de este proceso, porque sin importar lo que diga la Fiscalía, para muchos colombianos esto fue un error que afectará nuestra democracia y el fallo será atacado minando aún más la imagen de la justicia en el país, y se creará un nuevo mito en la historia del país.

Colombianada: En el país, la verdad lee todos los días como se crean mitos y leyendas sobre ella.

martes, 10 de diciembre de 2013

¿NOS DAMOS CUENTA?, Columna para Portafolio.co

Cada vez hay más versiones de “economía” en el ambiente, como la de la mujer, la gris, la verde, la emocional, la digital, la gratuita e inclusive la real. Situación que más allá de ser una moda de poner nombres periodísticos o inclusive promocionales a un concepto, tienen el fondo un exquisito sabor científico, porque se evidencia que la ciencia de la economía ha comenzado a ser útil para explicar fenómenos puntuales, alejándose de los grandes agregados y focalizando esfuerzo en nuevos mercados con fenómenos de escases, factores de producción y agentes económicos que interactúan en marcos regulatorios. La economía como ciencia se está dinamizando.

Una de estas nuevas aplicaciones es la economía de la atención, la cual se desarrolló desde el marketing, pero sin duda tiene implicaciones enormes en nuestra cotidianidad. Es básicamente la aproximación al manejo de la información como un bien abundante pero de escaso recaudo, debido a que la capacidad de las personas de capturar información es limitada y cada vez hay más información.

Este planteamiento de Thomas H. Davenport y J. C. Beck evidencia un nuevo sentido de escases que se refiere a que ante un recurso cada más ilimitado nuestra capacidad de consumo se mantiene constante o inclusive se reduce, debido a que la sobrexposición a información la aisla y bloquea como receptor, y por esto cada vez nos damos menos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor.

Sin duda es uno de los retos del marketing del siglo XXI, pero también lo es para las políticas públicas y económicas, porque su efecto puede llegar a que el mercado no pueda diferenciar que información es pertinente o no y tomar decisiones equivocadas, como ya lo han estudiado los últimos premios nobel de economía, que mostraron que la lectura común de los indicadores macroeconómico no sólo es insuficiente sino que debe ser mucho más dinámico, como en el caso de la deuda de los países desarrollados.

Hoy podemos escoger que información consumir, y en muchos casos podemos definir cual no recibir o percibir; situación para la que no estamos calificados y cometemos errores continuos, confundiendo datos comunes o populares con los relevantes; en el mundo entero crece la tendencia por los científicos de datos ante la necesidad de crear y recrear indicadores que permitan entender mejor los mercados y evidenciar los comportamientos, causas y efectos que los dinamizan; como siempre ser un buen investigador no es tener las mejores respuestas sino las mejores preguntas.

Esta nueva escases dentro de la sobreinformación muestra que a cada momento recibimos datos, conceptos, tendencias, informes de política, noticias y confidencialidades que copan nuestra capacidad de diferenciar lo que es importante y lo que no.

Un buen ejemplo de esto es el dato de inflación que tenemos actualmente en el país y en mundo entero, que al parecer hemos logrado controlar la inflación, más los datos indican que este bajo nivel de cambio de precios tiene orígenes estructurales y puede causar que en algún momento la tendencia cambie, causando efectos en las tasas de interés de todo el mundo: es un dato que indica que viene un choque y que nos tenemos que preparar. Quizá algunos se han quedado con la bondad del dato para el consumidor en el corto plazo, pero es una clara amenaza.

sábado, 7 de diciembre de 2013

MANIPULACIÓN MEDIÁTICA, Columna para El Nuevo Siglo

Sin lugar a dudas es difícil saber con certeza que pasó en el Carulla de la 85 en Bogotá la noche del 30 de noviembre, pero el video que está dando vueltas por los medios deja mucho que pensar.

Hoy filmar un acontecimiento es muy fácil o tomar fotos de una situación, porque tenemos la tecnología para hacerlo, pero no tenemos la capacitación editorial para hacer de periodistas y publicar una información sin validación ni contexto.

El video muestra claramente como el equipo de seguridad no deja salir a la pareja, y después de muchos maltratos verbales y empujones mutuos, el guardia golpea con fuerza al hombre y le rompe la nariz; lo cual seguramente tiene que ver con la provocación en la que estaba, más esto no excusa que haya hecho eso, y seguramente será estudiado el caso (ver https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=pkbNe-4W2c8 ).

Pero las cosas no encajan; y surgen las preguntas ¿Por qué no los dejan salir del establecimiento?, según las versiones porque la mujer se había vomitado en el establecimiento; esto no es razón para no dejarla salir, porque es común que eso ocurra y todos los almacenes en Colombia deben estar preparados para eso. Este el típico caso de la verdad a medias, que se filtra a los medios para hacerle daño a una institución, que a simple vista es culpable de la situación, pero al analizar los hechos, no pasará de ser una pelea entre dos personas que se salió de control y donde Carulla no tiene nada que ver.

¿Por qué alguien está grabando?, si la persona es amigo de la pareja, bien se puede pensar que era algo premeditado o que estaban buscando tapar algo; si no lo era, se puede pensar que es alguien que desea mostrar la historia por puro interés o por motivaciones económicas; lo que es sorprendente es que los medios le hayan dado espacio sin conocer toda la historia y haber hecho la reportería necesaria.

Cada vez más los medios de comunicación son manipulados por terceros con intereses o sin ellos, y por la necesidad de comunicar primero, dejan atrás la veracidad de los hechos afectando la vida y honra de personas e instituciones; esta manipulación mediática la hemos visto con el ESMAD e inclusive también puede ser el caso reciente en Andrés Carne de Res.

Los medios están perdiendo su profesionalismo y la gente les está quitando el espacio de comunicación usando la tecnología sin ninguna ética; es momento de reflexionar sobre las consecuencias de estos actos y quizá sentar un fuerte ejemplo de las consecuencias de comunicar públicamente verdades a medias.

Consumiendo: En el país sigue cogiendo fuerza la idea que los buenos son malos.

jueves, 5 de diciembre de 2013

DATA O INSIGHT?, UN DEBATE SIN PROFUNDIDAD, especial para PyM

En las redes sociales y en los entornos no tan académicos ha comenzado un debate sorprendente: es mejor conseguir insights que datos para comprender el mercado.

Lo sorprendente del debate es la ignorancia con la que se ha abordado: parece que nadie sabe que es un insight ni mucho menos que es un dato. Un insight es un hallazgo de una percepción, comportamiento o un entendimiento de una persona o grupo de una situación, y algunos han querido diferenciarlo de los datos por ser obtenido de una manera no cuantitativa. Por otra parte el dato es la representación abstracta de las acciones de las personas en torno a cierta situación, y requiere tener un parámetro de comparación para darle sentido, y algunos acusan los datos de consumidor de ser “fríos” porque no indagan a las personas directamente. Este debate es muy desafortunado, porque como es fácilmente demostrable que son muchos los insights obtenidos por sicólogos clínicos por medio de datos.

Todo sistema de datos es un nido de insights, pero las personas no sólo no están entrenadas para verlo sino que por ser de origen matemático los rechazan, casi siempre porque no los entienden; más es claro que los grandes negocios bursátiles del mundo se  han hecho en decisiones basadas en hallazgos en los datos.

Conocer al consumidor no es un territorio vetado para nadie ni mucho menos es propiedad de una sola ciencia. El consumidor es una de las personalidades que tenemos las personas, en adición a muchos otros roles que vivos día a día, y no es otra cosa que la personalidad que satisface nuestras necesidades, y por esto es necesario que su estudio y conocimiento sea multidisciplinario, pero parece que está de moda desvirtuar los datos porque son “lejanos” del consumidor.

Sin duda es fácil decir que una encuesta no logra reflejar la realidad de un comprador o un consumidor, pero esto ocurre si la encuesta no está bien hecha, del mismo modo que un insight puede ser equivocado si no se usa la técnica correcta para hallarlo. Es muy triste ver como algunos simplemente desvirtúan el trabajo de otros, para poder imponer el suyo.

El conocimiento del consumidor es sin duda el máximo objetivo de los CEO del mundo, como le reflejo el estudio de IBM. Conocer de la manera más diferenciada a cada uno de nuestros consumidores y darles experiencias coherentes, consistentes, individuales y sorprendentes es el objetivo soñado; pero esto no se logra denigrando de otros, y menos de herramientas que han demostrado por años su efectividad al ser bien usadas, e igualmente hay que tener la mente abierta para nuevas soluciones y herramientas. 

Tampoco hay que caer en el discurso contrario que dice que aquellos que toman decisiones en insights generados sin técnicas cuantitativas están equivocados, porque obviamente ha demostrado su utilidad y efectividad desde hace tiempo – porque no es un tema nuevo. 

El debate se ha centrado en el “cómo” y los que lo están avivando no han estudiado en profundidad ambas posiciones, porque si lo hicieran se darían cuenta que ambas son representaciones abstractas del actuar humano, simplemente presentadas en lenguajes diferentes, que por algún motivo nos negamos a traducir de una ciencia a otra. 

El mercadeo cada vez es más serio y técnico, y requiere del apoyo de las neurociencias, la sicología, la antropología, la economía, la estadística, las finanzas e inclusive de la publicidad; así que si alguien hoy quiere estudiar mercadeo, no lo haga porque eso es fácil y no hay matemáticas.

martes, 3 de diciembre de 2013

SMLV Y PRODUCTIVIDAD, Columna para Portafolio

Se está diciendo que el SMLV tendrá el aumento más bajo en su historia, lo cual es posiblemente cierto por la baja inflación de 2013, y lo cual técnicamente no dice nada.

El salario mínimo desde 2000 aumenta por encima de la inflación y se reconoce un valor superior según la llamada productividad laboral, adición que ha sido en promedio de 1,13%; con esto se evita que el SMLV pierda capacidad adquisitiva y absorba las productividades generadas en la economía; causando que el período 2000-2012 el SMLV haya crecido un 126% mientras que el PIB creció un 77% y la inflación un 85%.

Esto es bueno para la economía; es claro que el aumento bruto del SMLV tiene una correlación negativa con el crecimiento del PIB pero el aumento neto (es decir lo que aumenta por encima de la inflación del año anterior), tiene una correlación positiva. Lo que indica que el aumento de los costos fijos afectan la productividad y la competitividad, pero también dinamiza la demanda interna; lo cual curiosamente son las posiciones en la mesa: los empleadores piden un aumento moderado para no perder competitividad y los empleados un mejor aumento para poder adquirir más. Según los datos después del pronunciamiento de la Corte, ambos tienen razón.

Todo indica a que el SMLV aumentará cerca del 3%, debido a una inflación inferior al 2% y una productividad laboral cercana del 1%, la cual sin duda será el gran tema del debate, porque la inflación es un dato difícil de debatir.

El dato de la productividad laboral en Colombia no se publica de manera regular, al igual que la del capital o la de la totalidad de los factores, pese a estos nos muestran que tan eficiente estamos siendo en el uso de los factores y nos permitiría saber en dónde debemos mejorar; quizá sea un error mío pero este indicador no se encuentra fácilmente en el DANE, Banco de la República o DNP, como si se encuentran otros indicadores económicos. Más, para el aumento del SMLV en 2013, el decreto 2738 de 2102 afirmó que “la productividad laboral para el año 2011 fue estimada por el DNP en 1.0% y para 2012, dicho indicador observó una reducción y se localizó en 0.71 %”

Según una estimación de RADDAR – que parte de ciertos supuestos – puede estar ocurriendo que la Productividad Total de los Factores PTF esté perdiendo dinámica pasando de 2,02 en 2000 a cerca de 1,15 en 2012; esto deja ver que algo pasa con la productividad en el país, donde sin duda la productividad laboral está vinculada y donde es llamativo que esta se defina por consenso según el comité tripartito de productividad (según el inciso 2 del artículo 8 de la ley 278 de 1996), y no por medio de un método definido.

Por esto considero que es fundamental que en el país se midan y publiquen de manera continua las productividades de los factores para un mejor manejo y debate macroeconómico, y muy en particular la productividad laboral para hacer mucho más transparente el debate del aumento del SMLV, y poder determinar cuánto aporta el IPC, la productividad y la decisión política en la medida, y no quedarnos siempre con un chispero político.

sábado, 30 de noviembre de 2013

EL FUTURO DE LAS MARCAS: ENORMES PERO ENANAS, Columna para P&M

En estos días estuvo de paso Wally Olins por Bogotá invitado por el CESA, y dijo de todo sobre marca. Impactó mucho una consideración fundamental sobre el futuro de las marcas: que estas deben ser auténticas, ya que todos necesitamos pertenecer y comunicar que pertenecemos.

La marca claramente trasciende su propio espacio y se vincula con las personas de maneras intangibles inimaginables, y esto será el vector fundamental del cambio a futuro, porque la búsqueda de la autenticidad en un entorno globalizado, nos lleva de la homogeneidad hacía la heterogeneidad masificada, como ya lo ha logrado “desigual” con sus productos.

La marca se enfrenta a un ser, parecer y actuar que exige consistencia pese al entorno, lo que sin duda será un reto ante las dinámicas de mercado y las mismas fluctuaciones de la economía; la autenticidad conlleva a definir la promesa de marca de una manera simple y transparente para que el consumidor pueda identificarse y comunicarse por medio de ella. No será fácil el futuro de las marcas en este sentido.

Pensar en un mercado en 5 años, no sólo es visualizar un mercado más orientalizado, con producción dispersa, sino en marcas que deben dejar marca; la explosión de marcas globales generará un entorno continuamente diverso, donde la identidad de marca debe asociarse a la necesidad de la individualización, lo que seguramente puede causar una cantidad de marcas con pequeños mercados objetivo, dando comienzo a la era de las grandes marcas para pocas personas, y dejemos atrás el mundo de grandes marcas para todos.

Esta visión de Olins permite aterrizar el impacto del globalización de mercados, de las redes sociales y el poder de internet en la conexión y simplificación de procesos, que permitirán la personalización de productos y ofertas de valor; situación que llevará a las marcas a ser percibidas diferentes y por ende deben replantearse su rol y su actuar.

La autenticidad como valor conlleva a que la marca no pueda ser la identidad de muchos, porque ante el aumento de la diversidad debido a la personalización de las ofertas de valor es casi imposible encontrar mínimos comunes. Esta situación dará pie para el nacimiento de nuevas marcas de lujo como el caso de los carros Wiesmann o de las cervezas sin licor.

Esto es una clara oportunidad para las marcas colombianas que comienzan a internacionalizarse, ya que su tamaño les permite adaptarse más fácilmente a este nuevo ecosistema y son poco conocidas en otros mercados, lo que es fundamental para definir su territorio y posicionamiento; nuestras marcas tienen todo para lograr eso: son grandes empresas, con marcas definidas y productos consolidados, que al internacionalizarse pueden ser el catalizador del proceso mundial de personalización de valor agregado.

El mundo cambió y el rol de marcas también. Afortunadamente para nuestra industria la oportunidad está dada, pero es muy posible que sea una más que dejamos pasar porque seguimos considerando nuestras marcas como grandes en el entorno local y no da pánico salir al mundo.

La industria nacional debe comprender que ya no estamos en un entorno local y que es inevitable ser globales, asegurando el mercado local y buscando los nichos de mercado que tengan necesidades que podamos solucionar, o pasará lo contrario, la industria mundial llegará al país y copará rápidamente el mercado con marcas sólidas y con propuestas de valor contundente.

El flujo de la historia de la humanidad está a nuestro favor, debemos aprovecharlo; todos los cambios que ha tenido Colombia nos han preparado torpemente para este momento, y quizá no todas nuestras marcas están listas, pero aquellas que se atrevan serán algunas de las marcas del futuro de la que habla Wally Olins.

martes, 26 de noviembre de 2013

REFLEXIONANDO SOBRE EL MERCADO DE LUJO, Columna para Portafolio.co

Maserati,  Cartier, Patek Phillipe, Versace y muchas otras marcas globalmente reconocidas como de lujo están llegando a Colombia como consecuencia de nuestro crecimiento de clase alta y media emergente. Situación que ha desembocado en un amplio esfuerzo de diversa índole por comprender como funciona el mercado del lujo en Colombia, pero el tema se ha abordado de manera superficial.

El lujo es un tema de estudio sociológico muy profundo que tiene connotaciones muy complejas; para comprenderlo es bueno preguntarse qué es lujo para usted y qué es un lujo para usted. Ambas preguntas no sólo tienen connotaciones distintas, sino respuestas casi contrarias, porque el lujo va desde lo más costoso hasta lo que se considere como mejor, y darse un lujo puede ir desde una compra de impulso hasta tener tiempo de descanso.

El lujo se refiere a aquel mercado que ofrece los productos de más alta calidad y estatus en su categoría, partiendo no sólo de la premisa de un precio alto sino de una condición de exclusividad; algunos lo han comprendido como lograr la marca con más estatus posible según su capacidad de ingreso, llevando el lujo a un fenómeno aspiracional de poder, que terminó desembocando en la masificación de las marcas de lujo o el fenómeno lowxury, como en el mismo caso de Yves Saint Laurent.

Esta distorsión causa que los colombianos consideremos como productos de lujo aquellos de marcas reconocidas que son de difícil acceso para nosotros, y no aquellas que realmente tienen una propuesta de lujo que aportarnos. Por esto, consideramos de lujo marcas como Arturo Calle o Leonisa, como lo demostró un estudio sobre mercado de lujo en vestuario en Colombia de Inexmoda y el BID el año pasado.

Es necesario hacer un proceso educativo sobre el lujo en el país. Esto puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso de este mercado. Para muchos los productos de lujo (costosos, alta calidad, exclusivos) son cotidianos, porque nacieron en ese entorno y por esto la categoría no es lujo para ellos, y buscan inclusive un nivel más alto; pero para la mayoría del mercado, la categoría de lujo es tan lejana, que se conforman con productos de marcas local o globalmente reconocidas y no exclusivas que le den un estatus aparente, como Lacoste, Hugo Boss o Carolina Herrera.

Quizá una muy buena forma de comprender el lujo es la publicidad de Patek Phillipe, una marca de relojes suiza de alta gama, que afirma que nadie posee un Patek Phillipe, sino que lo cuida para la siguiente generación. Esto deja ver que un producto de lujo por sus cualidades es un producto eterno, coleccionable, heredable y que se valora en el tiempo (sin duda esto en las prendas de ropa es menos posible), y por esto las marcas de lujo cumplen características similares, y han logrado propuestas de valor con una coherencia histórica como Channel o Rolls Royce. Aunque cabe anotar que existen productos de lujo en marcas masivas, porque logran las condiciones de la categoría como un reloj de oro con incrustaciones de diamantes de Guess.

Siendo esto así, no es claro que Colombia tenga marcas de lujo pero si algunos productos, más algunas de nuestras marcas comienza el camino a estructurarse como tales como es el caso de Silvia Tcherassi, Mario Hernández o inclusive Vélez.

El mercado del lujo en Colombia aún es muy reducido y no supera los 500.000 clientes potenciales, pero hace solo 10 años no llegaba a 250.000; es por esto que las marcas de lujo comienza a llegar al país como informándonos que ya es tiempo de ser parte de esta élite mundial.

lunes, 25 de noviembre de 2013

LA MARCA: EL NUEVO INDICADOR ECONÓMICO LIDER, Especial para Portafolio y CompassBranding

“Dejar que el peso de la energía en la economía se reduzca del 4% al 3% de la economía, puede parecer teóricamente posible, pero es claro que sin energía no funciona la economía”, afirmaba Larry Summers, exsecretario del tesoro de Clinton y excandidato a dirigir la FED, El 8 de noviembre en el foro económico del FMI,  cuando hizo una poderosa presentación sobre la secularización de la economía y el rol de las burbujas y la deuda en el crecimiento de las economías; discurso que sin duda será muy estudiado en este momento de economías de bajas inflaciones y bajos crecimientos, lo que algunos  hoy llaman “economías zombies”.

Esta misma reflexión aplica para las marcas. Siempre será fácil pensar que reducir los costos de marketing es una buena estrategia para pasar momentos difíciles de mercado e inclusive para cumplir con las metas de retorno de la compañías, pero la verdad es que reducir la inversión en marcas es básicamente condenar a la empresa a su comoditización.

Mucho se habla en congresos de marketing sobre la importancia de la marca y cuando llegan a las juntas directivas se quedan sin argumentos para poder expresar la importancia de la misma en la construcción de valor, por eso estudios como el de CompassBranding son fundamentales, ya que visualizan el valor financiero de las marcas, pese a que estas no hayan sido generadas de manera financiera o comercial. Esta tendencia no sólo es global, sino que ha llegado a ser un tema de estudio de los grandes centros de investigación económica del mundo desde que Carol Corrado escribió un paper en el National Boreau of Economic Research – NBER de los Estados Unidos, demostrando el rol del intangibles en el crecimiento económico, y muy en particular en la marca como constructor de valor agregado en las economías; al punto que el último informe de la Organización Mundial de la Propiedad intelectual (WIPO) como las marcas generaron el 26% de las la contribución al crecimiento económico en la producción por hora (OPH) entre 1995-2007, lo que claramente evidencia la rentabilidad de la inversión en marca.

Desafortunadamente falta mucho para que estos indicadores entren en rigor más allá del conteo de registro de marcas, más cabe anotar que según el informe de WIPO en Colombia se registraron cerca de 29.000 marcas en 2011 según estándares del Acuerdo de Madrid y que de estas cerca del 35% eran extranjeras, donde cabe resaltar que el registro marcas foráneas crece a tasas del 7,3% y el local de 4,6%.

En el gran debate mundial sobre la manufactura, es claro que la marca es el indicador de valor agregado en el producto y que puede llegar el punto en que no sea relevante donde se produce, sino donde se recibe el valor agregado de dicha producción, como en el caso de los productos Apple que se presentan como “Fabricados en Asia, ideados en California”.

La marca es la representación abstracta de la promesa de valor que hacemos a nuestros consumidores, por eso es fundamental invertir en ella, porque es un activo dinámico que se deprecia cada día con los flujos del mercado, y hay que invertir en su mantenimiento de manera continua; ¿Que sería de Corea del Sur sin Samsung, Kia, Huyday, Daewoo, LG?, las empresas globales han construido marcas globales.

En Colombia el caso no es diferente; al igual que en el mundo entero, se han logrado consolidar por lo menos 5 conglomerados de marcas de consumo masivo que lideran el mercado con fuerza y construyen valor en la economía: Nutresa, Colombina, Postobón, Alpina y Quala. Empresas que han construido marcas valiosas y exportables, que permiten que el valor agregado que aportan estas compañías a la economía sea muy importante, siendo cercano al 5% del PIB, y por esto el valor de aporte de sus marcas es fundamental para la política económica.

Según los datos de 100 marcas del estudio de CompassBranding, estas aportan el 4.98% del PIB en 2012, generando el 12% del crecimiento del PIB entre ambos periodos, lo cual sobra decir que es enormemente importante.

La macroeconomía estudia de manera continua grandes indicadores y desde allí desarrolla políticas públicas para fortalecer el crecimiento económico y la redistribución del ingreso; mientras que las empresas buscan en medio de ese entorno de políticas económicas satisfacer cada vez mejor al consumidor logrando así mejores rentabilidades y generando valor agregado a la economía: no se nos puede olvidar que el 77% del PIB es generado por el sector privado, y que ha explicado el 73% del crecimiento del PIB en 2013.

Cada día más las marcas tendrán la palabra en términos macroeconómicos, financieros y empresariales, debido a que hace mucho tiempo la ha tenido en el consumidor final, y ya es momento de comenzar a reconocer su importancia estratégica en la consolidación económica de Colombia.

martes, 19 de noviembre de 2013

¿MÁRGENES MINIMOS Y MÁXIMOS DE GANANCIAS?, Columna para Portafolio

La inflación en Venezuela está fuera de control. La escases de productos supera el 20% y la calidad de vida de los venezolanos está en juego.

Mucho de esto debido al desestimulo que ha tenido el mercado por las acciones económicas de los gobiernos revolucionarios y también por un juego de precios que seguramente algunos empresario o comerciantes han desarrollado, subiendo precios de los productos bajo el exceso de demanda por los mismos, y no por razones puras de costos, dólar negro y distribución; situación que ha llevado al presidente Maduro a tomar medidas extremas y peligrosas en el mercado.

La orden es vigilar precios y permitir que las personas saqueen los establecimientos que según el gobierno tengan los precios desbordados y estén haciendo usura; esto llevará a una anarquía comercial y violencia innecesaria, seguido del control de precios y por primera vez en la historia al control de márgenes y utilidades.

El control de precios ya ha demostrado su ineficacia en Venezuela, ya que la inflación sigue desbordada y lo que se logró fue un fuerte desabastecimiento; ahora si se busca controlar los márgenes en pos de tener “precios justos” en el mercado, se puede llegar a niveles de desabastecimiento mucho más altos y la desaparición de muchos productos del mercado.

El rol del estado como regulador es fundamental, pero no debe llegar a ser controlador, o de lo contrario las motivaciones de los  agentes se ven afectadas y simplemente se salgan del mercado. Venezuela está defendiendo su revolución con los dientes y sin querer está mordiendo a la población que paga productos más caros, no consigue bienes y está perdiendo calidad de vida.

Estas medidas tienen que ver con las próximas elecciones, que algunos consideran como un plebiscito al gobierno, y podrían estar buscando algunos réditos políticos; esto causará una profundización en la lucha de clases, que ya paso de los “burgueses” contra el pueblo, a los que trabajan, producen y comercializan contra aquellos que son beneficiados por las medidas del gobierno.

Desafortunadamente en Venezuela es más importante hoy la economía política que la política económica e inevitablemente esto genera votos y no productividad ni competitividad; Venezuela es hoy ejemplo para muchos políticos del ideario del socialismo del siglo XXI, pero pocos se han dado cuenta que Rusia, China e inclusive Vietnam van en un sentido contrario, logrando mejores crecimientos y aumento de la competencia en sus países; al punto de que China está flexibilizando su norma de natalidad para asegurar mano de obra futura.

La inestabilidad política del régimen lleva a que se busque mantener a cualquier costo y esto ya llegó a puntos donde el mercado está siendo afectado y se limita la motivación al logro, lo que claramente no es sostenible en el tiempo como lo demostró la historia del comunismo en el siglo XX. Esto inevitablemente llegará a ideas como el partido único, la estatización del sector productivo y que el estado financie gran parte de la economía, limitando la capacidad de los venezolanos de lograr sus metas personales.

Una vez más la libertad individual está en juego por medio de limitación de las libertades económicas, con la nueva figura de  "márgenes mínimos y máximos de ganancias", corrompiendo el equilibrio del mercado.

sábado, 16 de noviembre de 2013

¿POR QUÉ AVANZAMOS?, Columna para El Nuevo Siglo

En muchos escenarios los diagnósticos de Colombia pasan por la guerrilla, la corrupción, el clientelismo, el terrorismo, el narcotráfico, la ineficiencia estatal y otro tipo de variables que harían pensar que somos un país no viable; pero la evidencia muestra que pese a todo esto somos un país y una economía fuerte y constante. Básicamente somos exitosos pese a nosotros mismos.

Nuestra sociedad tiene problemas muy profundos y grupos de interés complejos, que debería limitar la capacidad de crecimiento de nuestra economía, más la evidencia muestra que no sólo crecemos económicamente sino que nuestros indicadores socioeconómicos muestran evoluciones impresionantes.

Esto hace pensar que hay un gran contrapeso en el sistema. Quizá son los empresarios y emprendedores que cada día luchan por aportar más valor pese a las trabas que el sistema les ponga, y en muchos casos jugando con las reglas paralelas que existen; quizá sean los empleados, que por mantener su puesto y potencial desarrollo, se esfuerzan cada día para hacer que las cosas funcionen; así, es muy posible que el país avance por el trabajo egoísta, individual e interesado de muchas personas, que ven todo lo malo como algo constante y obviamente les interesa su bien particular.

Si esto es cierto, la suma de todas esas luchas individuales por mejorar o por lo menos mantener su estatus, tienen al país avanzando, como resultado de un esfuerzo colectivo sin coordinar; lo que claramente nos hace pensar que si algo de esto se coordinará en una misma dirección y con instituciones que funcionen, simplemente seriamos más grandes aún. Quizá somos un país pequeño, pero muchas veces hemos demostrado lo grandes que somos.

Más allá del conflicto, la desafortunada institucionalidad política que hemos aceptado y las diferencias de oportunidades, hemos logrado avanzar, porque somos un pueblo con carácter para luchar por lo nuestro, pero muy dóciles para actuar de manera colectiva. Los logros individuales han sido el motor de este país en los últimos años, y curiosamente hoy se dibujan de manera distinta en la selección de fútbol, que es un claro ejemplo de cómo hemos cambiado y como el esfuerzo individual sumado nos puede llevar lejos.

Colombianada: no es que el ladrón juzgue por su condición, es que aprendimos de mala gana de las maldades que otros nos hicieron.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

FILOSOFANDO EL CONSUMISMO, Columna para Portafolio.co

Mucho se dice contra el consumismo, y de una u otra manera parece que es fácil culparlo de los males sociales presentes; pero la verdad es que poco se ha ahondado en su significado, origen y consecuencias. Quizá por es fácil tener a quien culpar o simplemente por ser un tema socialmente ostracizado debido a que los escritores de las ciencias sociales se han dejado caer en el macartismo conceptual del capitalismo frente al socialismo desde hace un siglo.

Nada per se es malo, y mucho menos si no conocemos su origen. Autores que van desde Peter Stearns (Consumerism in World History) hasta Zigmon Bauman (Life of Consumption) han caído en la trampa de escribir sobre el tema analizando su impacto negativo en la sociedad o bien como la gran transformación sociocultural de los últimos 200 años, que según ellos han llevado a la humanidad a lugares de no retorno.

Esta posición es desafortunada y equivocada. El error comienza en sí mismo por el término “consumismo”, porque en si no refleja nada. Cuando un verbo (consumir) se lleva a su sustantivo, volviéndolo activo, simplemente se le causa una denotación peyorativa bajo la premisa que ser un acto sustantivo innecesario, como el capitalismo o el mismo comunismo.

La palabra consumo es absolutamente compleja y rica a la vez, y la hemos destruido como ya lo hicimos con las palabras como económico (donde consideramos que es barato, cuando algo económico realmente es lo más justo). Consumir significa gastar, destruir, eliminar, pero también tomar, alimentar, utilizar, y su desafortunada acepción de debilitamiento; al final es un verbo que explica que podemos hacer algo con las cosas en pos de un objetivo definido. 

Consumir es usar y en algunos casos agotar, pero no es acumular, que es el desafortunado sentido que le han dado al usarlo como término anticapitalista que culpa de la diferencia de clases, el calentamiento global y la mala distribución del ingreso; por eso creo que es necesario conceptuar desde lo básico este término y ponerlo en el lugar que le corresponde.

Es necesario decir lo obvio: consumir no es comprar, y consumir mucho no es malo, por el contrario es necesario. El consumo es el conducto de la satisfacción de las necesidades, y si no consumiéramos simplemente nuestra calidad de vida sería seriamente limitada.

Lo que comúnmente ocurre es que se distorsionan dos ideas: que tenemos más cosas de las que necesitas, porque compramos más de lo que deberíamos.  Ambas nociones son equivocadas, debido a que realmente no compramos de más ni mucho menos tenemos más cosas que las que necesitamos, porque compramos y tenemos lo que queremos, donde sin duda el gran problema radica que no usamos lo que tenemos, en buena medida debido a que olvidamos que tenemos el producto y a la obsolescencia del mismo mayormente, que es el tema fundamental de este debate.

La idea de tener más cosas que las que necesitamos claramente surge de pensamientos de escases, propios de autores que vivieron en postguerra y consideran que se pueden hacer solucionar las mismas necesidades con menos objetos, pero no consideran que se solucionan de maneras diferentes y con distintos niveles de satisfacción: es claro al considerar como solucionan  la necesidad de comunicación un teléfono fijo y un celular.

También se aduce que hemos creado un sistema económico que produce cada día más productos para que los compremos así no los necesitemos y que continuamente nos crean más necesidades; otra serie de afirmaciones desafortunadas y equivocadas. Es fácil defender el sistema de producción continuo desde la generación del empleo y sin duda es una gran razón para seguir produciendo; más si se considera la voluntad del ser humano, su ingenio y capacidad de creación, fácilmente se comprenderá que estamos en la búsqueda constante de satisfacer de manera más eficiente las necesidades que tenemos, y por eso la innovación ha permitido que se satisfagan mejor, causando el fenómeno de obsolecencia que en vez de ser considerado como negativo, debe ser comprendido como el resultado de la capacidad humana de mejorar; lo que nos lleva a un concepto muy simple y que ha sido olvidado: como bien lo planteó Maslow, las necesidades no se crean, se satisfacen.

Quizá la palabra adecuada para el debate sería “comprismo” pero en algún momento caería en los mismos pecados del falso debate, que a veces sólo se escuda en el hecho del gasto en recursos naturales para la fabricación de productos, sin darse cuenta que gracias a muchas líneas de producción nuestra calidad de aire es inclusive mejor; no con esto quiero decir que no estemos contaminando ni derrochando recursos, pero si quiero mostrar que cada vez la producción es más eficiente, gracias a nuestra propia capacidad de ponernos normas.

La verdad es que mientras tengamos necesidades habrá consumismo, y mientras haya seres humanos creativos habrá mejores soluciones, por esto es increíble que hayamos caído en un debate sobre las necesidades humanas, considerándonos mediocres al no poder crear mejores soluciones, e idiotas por no aprovechar estas nuevas oportunidades.

Comprendo el origen del debate y más la torpeza del mismo: hay que criticar el sistema porque causa fuertes dinámicas en la redefinición de las cosas y esto no permite que todos puedan seguir el mismo ritmo, pero gracias a estos cambios lo que hoy llamamos pobreza es mucho menos dramático que la del siglo XIX y anteriores. Bienvenido el consumismo, la creatividad humana y la búsqueda por mejores satisfacciones.

sábado, 9 de noviembre de 2013

LA NECESIDAD DE LOS FATALISTAS, Columna para El Nuevo Siglo

Matt Ridley comienza una de sus conferencias recordándonos que cuando él estaba estudiando en los setentas se decía que el mundo se iba a acabar por la lluvia ácida, la radiación o un conflicto nuclear, y hoy en pleno siglo XXI no ha pasado nada de eso.

Los fatalistas son necesarios. El mundo siempre tendrá personas que consideren que las cosas van mal y que se van a poner peor, debido a que inevitablemente hemos sembrado día a día situaciones que hacen inevitables que algunos acontecimientos ocurran. Y esto nos ha permitido que encontremos los correctivos para evitar esos sucesos y de una u otra manera cambiemos el trágico destino que hemos trazado.

Los fatalistas son futuristas negativos. El mundo nos ha regalado genios como Verne, Asimov o Toffler que tienen la capacidad de dimensionar las necesidades humanas en relación con las enormes capacidades que tenemos de solucionarlas gracias a nuestra creatividad e ingenio. Por esto sin duda ideas como los submarinos, la ética robótica y los prosumidores han llegado a nuestra cotidianidad, gracias a que los conceptos se plantearon en algún momento de la historia de manera conceptual y fueron motivadores para que ingeniosas personas los pudieran llevar a cabo. Así, quizá, los futurólogos son fuente de inspiración y motivación para algunos de los creadores del futuro.

En el mismo sentido operan los fatalistas, que nos advierten de todos nuestros errores y omisiones que causarán un futuro sombrío, y esto ha motivado a muchos creadores de política y líderes mundiales a tomar acciones para modificar el futuro a favor de todos. El calentamiento global, las armas químicas, el trabajo infantil, la igualdad de género y otras situaciones son temas que existen y que fueron puestos en la opinión pública por diversos fatalistas, y han causado un cambio enorme en nuestras sociedades.

El fatalismo y el optimismo son necesarios, o de lo contrario viviríamos en una sociedad estática, que no valora el reto ni la posibilidad de corregir nuestros errores; los seres humanos necesitamos motivaciones para explotar nuestras potencialidades, y requerimos equivocarnos para poder lograrlo. Bienvenidos aquellos que proclaman un futuro negro y los que nos muestran un futuro esperanzador, pero más esperados aún aquellos que saben interpretar esos mensajes y realmente cambian al mundo. La inspiración y la acción en este caso tienen algo en común: vienen de la capacidad del ser humano, y por eso tenemos futuro.

Colombianada: Quizá sea necesario decir que el proceso de paz está condenado a su fin, para que los responsables cambien ese futuro

miércoles, 6 de noviembre de 2013

BOGOTÁ Y COLOMBIA: ENTRE PERCEPCIÓN POLÍTICA Y LOGROS, Columna para Portafolio

En Bogotá se dice que las cosas van mal. Algunos afirman que en el período de gobiernos “independientes” de Mockus y Peñalosa entre 1995-2004 la ciudad mejoró y que en los de “izquierda” entre 2005-2013(2015), desmejoró.

Según el Gallup Poll, Mockus entra a una ciudad en 1995 donde sólo el 21% de las personas decían que la ciudad estaba mejorando, y deja este indicador en 25,5% (quizá por su renuncia); Peñalosa toma la administración de la ciudad y deja el indicador en 49,25% en 2000, y la ciudad reelige a Mockus quien entrega este indicador en 63,40% en 2003; lo que muestra que la población de Bogotá sentía un cambio en la ciudad en esos 9 años; en Colombia el 36,33% de las personas pensaban que el país estaba mejorando en 1994, y en 2003, el 42,6% lo sentían. Lo que indica una mejoría mucho mayor en Bogotá que en el país en cuanto a la percepción de mejora.

El gobierno Garzón toma el indicador en 63,4% y lo entrega en 64,4% en 2007, dando este número de base al gobierno Moreno, que lo entrega en un 34% en 2011; tendencia que recibe Petro, que lo lleva en lo corrido de su gobierno a un 28%. La sensación sobre la situación del país pasó de 42,6% a 25,7% en el mismo periodo. Para las personas, los “independientes” mejoraron la sensación de avance de la ciudad y los de “izquierda” la frenaron; así, las tendencias de percepción nacional y de la ciudad se mueven en los mismos sentidos, porque las personas no siempre pueden diferenciar los dos escenarios.

En los datos duros, las tendencias son diferentes. En el período 2003-2012, la población de Bogotá aumentó 14,25% y la nacional 11,25%, el Ingreso per cápita creció 95% y 11% respectivamente; los desempleados se redujeron un 27% en la ciudad y un 12% en el país, donde el subempleo aumentó 40% y 21% respectivamente; lo que causó una reducción de personas en pobreza del 58% en la ciudad y 24% en el país, y un cambio del coeficiente de Gini en Bogotá de 0,55 a 0,50 y de 0,55 a 0,54 en el país. La inflación de la ciudad pasó de 5,98% en 2003 a 2,43% en 2012, y en el país de 6,49% a 2,44%.

Entre 2003 y 20012 Bogotá y Colombia mejoraron: el país aumentó más el ingreso que Bogotá, y la ciudad mejoró más sus indicadores socioeconómicos, con el costo del subempleo en la urbe.

No es claro si han sido los gobiernos locales los artífices de estos logros, porque el aumento salarial, la reducción de la inflación y la integración comercial son políticas nacionales de los gobiernos Uribe y Santos, pero si es claro que ocurrieron durante el periodo de la “izquierda” de la ciudad, aunque no se pueden desligar los dos escenarios.

Más, la opinión pública considera que las cosas están empeorando en la ciudad y el país, por la forma de actuar de Petro y el proceso de Paz de Santos, demostrando que los ciudadanos castigan los errores y no premian los triunfos, y así los hechos mediáticos causan el ritmo la opinión de la condición del país pese a los resultados.

sábado, 2 de noviembre de 2013

¿LA PAZ DE TODOS?, Columna para El Nuevo Siglo

Es muy difícil pensar en el fin del conflicto cuando cada día se leen posiciones de diferentes organizaciones, instituciones, partidos e inclusive periodistas, que afirman con validez, que no es posible firmar una paz con las guerrillas sino no se tiene en cuenta algo en particular según su propia agenda.

La negociación del fin del conflicto es compleja y cada vez la complejizamos más. Es válido pedir por poblaciones, por delitos, por justicia, pero esto nos está llevando a que el debate público por todas las variables del conflicto lo lleven a un punto imposible, porque muchos afirman desde sus intereses que no es posible firmar la paz ni no se tienen en cuenta algo en particular, que sumando y sumando, ya son todas las realidades del país, nuestro oscuro pasado y la visión perfeccionista de algunos sentados en una oficina sin conocer la realidad de nuestra violencia.

La paz es para todos, pero desafortunadamente quizá no sea de todos, porque para lograr una cosa universal, muchos deberán sacrificar parte de sus objetivos.

La paz no es el escenario utópico e ideal con el que soñamos, es la consecuencia de las negociaciones que se logren sobre un pasado sombrío para un futuro mejor; esto significa que no será perfecta, pero si la mejor que se pueda lograr.

Hoy el camino de la paz se nubla por la campaña política, y por el juego de algunos con el deseo de las mayorías, que creen que matando a más colombianos estaremos mejor.

Nuestra constitución lo dice claramente, la paz es un deber y un derecho de los colombianos, y de alguna manera nos hemos acomodado en que no se nos cumpla con el derecho y no cumplimos con nuestro deber de hacerla. Los colombianos tenemos que despertar y comprender que el conflicto que hemos vivido nos degeneró como sociedad y como personas al punto de perder el sentido del respeto a la vida, y que el gran objetivo de la paz es retornar a este valor puro de la humanidad: de qué sirve pensar en lograr matando personas.

Esta llamada “paz” es para todos pero no será de todos, porque simplemente no hay forma de dejar como nuevo algo que ya está dañado.

Colombianada: La paz llegará a nuestras vidas el día que dejemos de decir: “estoy que lo mato”.

martes, 29 de octubre de 2013

LOS INDICADORES ECONÓMICOS ESTÁN VIVOS, Columna para Portafolio.co

Aunque algunos no lo crean, los indicadores económicos no son datos fríos ni inertes; lo que pasa es que algunos los interpretan fríamente.

La verdad, es que todo indicador económico es la suma ponderada de acciones y decisiones humanas, tanto racionales como emocionales, y por esto los indicadores realmente más allá de ser matemáticos son datos de emociones.

Quizá para muchos esto suene descabellado, pero en el mismo PIB es claro que la producción de valor agregado no es otra cosa que el valor comercial de las adiciones que le hacemos a un producto y que dicho valor es reconocido por el mercado con un mayor precio, lo cual obviamente es una decisión de cada una de las personas del mercado, mucho más allá de su actuar racional; igualmente en los precios, donde la inflación es la representación abstracta de los acuerdos de precios entre oferta y demanda.

Desafortunadamente son muchos los que ven estos indicadores como un simple sistema histórico de transaccionalidad valorado por el precio y el volumen, y no comprenden que no es posible que esto ocurra sin decisiones humanas; simplemente todos los indicadores económicos son decisiones emocionales ponderadas.

Considerando esto, la economía es realmente una ciencia social inexacta, que estudia la interacción de las personas con los recursos, estudiando a profundidad sus decisiones; más debemos aceptar que pese a que esto es claro, hemos profundizado muy poco en las razones de esas acciones, porque nuestro entrenamiento científico es limitado al estudio de los indicadores y no de sus causas.

Los economistas debemos repensar mucho de lo que estamos haciendo. Alejarnos cada día más de las decisiones racionales o emocionales de las personas, nos distancia del objetivo de mejorar su calidad de vida por medio de mejores relaciones de factores.  Si no recordamos que las personas son el centro de las medidas de política pública, económica, fiscal y monetaria simplemente no estaremos haciendo nada.

Debemos volver a poner a las personas como el centro de nuestras acciones, y esto claramente se ha limitado por la asimetría de muchas políticas y por la búsqueda de rentabilidades de corto plazo, lo que desafortunadamente pone a los indicadores como moneda de cambio y patrón de comparación y no como termómetros de lo que realmente pasa.

Los indicadores indican, no son entes autónomos: están sujetos a miles de decisiones individuales, y por eso son tan poderosos y necesarios.

Entender esto es fundamental no sólo para los economistas de hoy en día sino para los usuarios directos e indirectos de la información, ya que es muy importante que comprendan porque estos índices son tan poderosos y necesarios, y porque no se ven fácilmente representados en ellos, ya que suman más situaciones que las de una sola persona.
La economía ha avanzado mucho en encontrar mecanismos de “matematizar” las acciones de las personas, pero en muchos casos ha caído en la trampa de desconectar los datos de las personas y allí se han cometido muchos errores; quizá es momento que los datos demuestren que están vivos y representan a las personas, y sin duda internet y las redes sociales ha colaborado mucho en esto. Estamos cerca de la rehumanización de la economía.

PORQUE LOS COLOMBIANOS SOMOS POBRES --Revista P&M --

¿Qué se debería entender en Colombia por pobreza? Es una pregunta muy difícil de responder, porque la definición de pobreza es dinámica...