martes, 17 de enero de 2017

¿REALMENTE CUAL FUE LA INFLACION DE 2016?, Columna para Portafolio

¿Realmente cuál fue la inflación de 2016?
Por Camilo Herrera Mora

El dato de inflación de 5,75% es un respiro para muchos, sobre todo para el gobierno, que logró mostrar que la inflación bajó con respecto a 2016, pasando de 6,77% a 5,75%, demostrando que el aumento del salario de 7%, mejoró la capacidad de compra de los asalariados. Pero ¿esto es verdad?

Nos hemos acostumbrado a ver los datos de diciembre para ver como cerro la inflación en Colombia y esto es un error que no podemos seguir cometiendo, siendo esta una de tantas lecciones que nos dejó 2016. La inflación de cierre de año fue de 5,75%, pero la inflación promedio fue de 7,5%, y esto redujo durante el año la capacidad de compra del salario en un -0,5%, y no la aumentó un 1,2%, como diría el dato de diciembre.

Si la capacidad de compra del salario se redujo durante todo el año, era evidente que la demanda interna, y en particular el gasto de los hogares se debía frenar, y por ende el total de la economía. Revisando los datos para 2015, es claro que la inflación media fue de 5% y no de 6,77% que fue la de diciembre, y por esto la caída en la capacidad de compra del salario para ese año fue de -0,4% y no de -2%, como se podría haber dicho, y esto nos deja con dos años consecutivos de reducción de capacidad de compra, como consecuencia de la caída de los precios del petróleo, el efecto de El Niño, el paro camionero y la incertidumbre política de la paz.

Estas diferencias nos tienen que hacer reflexionar sobre la forma en que analizamos nuestra economía, pese a tener los indicadores a la mano y una enorme capacidad de análisis económico en muchas de nuestras instituciones públicas y privadas, ya que ver el dato de cierre de año, es simplemente ver la meta y no el viaje, pese a que es evidente y conocido, que lo importante es el camino y no el final del mismo.

En 2016 se presentó una inflación anual en julio de 8,96%, que causó no solo una contracción de la capacidad de compra del salario de -1,8%, sino que fue el techo de la transformación más profunda que el mercado ha visto recientemente en los precios para el gasto de los hogares. Siendo esta la inflación más alta de los últimos 16 años, es fundamental comprender que las personas que comenzaron a ser compradoras en los últimos años (cerca del 20% del mercado), nunca había presenciado un aumento de precios como este y estaban acostumbrados al fenómeno contrario, donde los precios crecían a baja velocidad o incluso se reducían, lo que causó que cambiaran su comportamiento de compra, al no saber cómo actuar en una senda ascendente de precios.

Esto se notará en el deflactor del PIB de 2016, que al ser publicado en marzo, podremos ver como ese pico de inflación nos costó más de un punto de crecimiento de la economía.

El ascenso de la inflación comenzó en septiembre de 2014, con la caída de los precios del petróleo, y vimos como los indicadores nos contaban la historia, pero nos quedemos esperando por el dato final. Por eso, debemos comenzar a ver los indicadores de una manera diferente, porque 2016 cambio muchas cosas.

domingo, 1 de enero de 2017

¿2017, O EL RETORNO DEL OSCURANTISMO? CONSUMER DATA ANALYSIS Especial para Revista P&M

CONSUMER DATA ANALYSIS

¿2017, O EL RETORNO DEL OSCURANTISMO?
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR Consumer Knowledge Group
Especial para Revista P&M


Si 2016 fue el año de la incertidumbre, 2017 será el año del oscurantismo. Por años el mundo persiguió y defendió las causas liberales, la apertura, la igualdad, los derechos humanos e incluso la diferencia, pero esto tiene un tiempo, y toda fuerza tiene una reacción, y el mundo ha mostrado en las urnas y en los mercados, que clama por volver al pasado, en la presencia de una trampa mortal.

He aprendido que el consumidor se forma desde que nace hasta más o menos los 20 años, y de ahí en adelante lo que hace es adaptarse lo mejor posible al cambio, pero no hace transformaciones profundas de sus creencias o concepciones básicas, pero si puede cambiar sus comportamientos de consumo, siempre y cuando no entre en choque con los principios formados en su infancia y adolescencia. Obviamente me refiero a lo que la gente realmente cree y considera correcto o posible, y no a lo que le toca hacer, porque en muchos casos las personas hacen cosas que son lo correcto, pero por dentro piensan diferente.

Así, nos formamos como consumidores de cero a 20 años, y la época en que nos formamos es el lio del asunto. Todos, a los 20 años queremos cambiar el mundo porque creemos que muchas cosas pueden ser mejor y estamos dispuestos a hacerlo. Al Gore, en un TED, dice que cuando el hombre llegó a la luna, el grito de emoción del equipo de Houston fue enorme, porque cumplieron la misión que se le encomendó 8 años atrás pese a que parecía imposible, y lo más relevante, es que la mayoría de esos ingenieros tenían 25 años, y oyeron el reto de Kennedy cuando tenían sólo 18 años.

Woodstock no fue diferente a Houston, ni a muchos otros eventos, donde los jóvenes han clamado por cambiar el mundo en que vivían, pero en el fondo hay cosas que nunca cambiarían de sí mismos y que cuidarían en su mundo ideal. Esos jóvenes hoy tienen más de 65 años, y vieron todos los cambios del mundo, y sin bien aceptan la diversidad, no están comprometidos con ella. Si la diversidad llega a su casa, tienen serios problemas; si su hijos es gay, consume drogas o apoya pensamientos políticos diferentes, se dará un choque de edades y generaciones muy fuerte, donde se verá que ese joven revolucionario no quiere que todo cambie y que defenderá a ultranza cosas que cree que son fundamentales.

Esta generación lucha por las libertades pero tienen serios problemas con que estas lleguen a su casa. Las libertades son para los demás y las respetan, pero sufren cuando estas llegan cerca, por eso perdió el Brexit, el acuerdo de paz y ganó Trump, porque cuando hay muchos cambios, las personas se sienten asustadas por la refutación de sus verdades y por ende de su esencia propia, y si tienen la oportunidad de defender sus creencias lo harán.

Hay que comprender que si el gobierno dice que ser gay está bien y que pueden casarse y tener hijos, es decirle a los que no están de acuerdo, que están equivocados, y eso causa un choque cultural muy fuerte, que en estos tiempos se dio en un escenario inesperado: son más los viejos que los jóvenes y eso frenó el cambio.

El cambio está en una trampa mortal. El cambio se daba porque los jóvenes eran mayoría y podían imponer sus ideas, pero ahora las mayorías son mayores y evitaran que se dé el cambio, y sólo se dará con la muerte de las generaciones superiores, que cada vez son más longevas. Así, el mundo perdió su velocidad, y lentamente cae en el abismo del oscurantismo, del pasado, de lo conocido, de evitar el riesgo, con el enorme problema que cada vez estamos más conectados y por ende somos más controlados.

Esto redefinirá el mercadeo, porque habrá un punto que habrá más Grises que Verdes, e incluso más Verdes que Amarillos (donde los grises son los X, verdes los Millenials y amarillos los centenials), y cuando hay más viejos que jóvenes, las sociedades se envejecen como las marcas, y el mercadeo innovador y disruptivo del que tanto hablamos, deberá ser más vintage que contemporáneo, y pensar más en lo geriátrico que en lo juvenil, y eso cambiará todo el juego.

Bienvenidos a los nuevos juegos del mercadeo, en un mercado de muchas personas mayores y pocos jóvenes deseosos del cambio.

martes, 20 de diciembre de 2016

La variable económica de 2017 El empleo, el héroe del año. Especial para El Espectador

La variable económica de 2017
El empleo, el héroe del año.
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR Consumer Knowledge Group
Especial para El Espectador
Diciembre de 2016


En un año donde casi todas las variables de la economía estuvieron a prueba, con un crecimiento del PIB posiblemente inferior al 2%, decir que el empleo creció y que la tasa de desempleo se redujo, no solo es algo de resaltar sino un fenómeno que debe ser revisado en detalle por los analistas, para comprender por qué y cómo ante un freno en la producción y el ingreso, nuestra economía tuvó la capacidad de crear más de 200 mil empleos.

En los últimos 6 años, RADDAR Consumer Knowledge Group y El Espectador, han trabajado buscando la variable económica del año, bajo la premisa de señalar una de las variables más relevantes para el comportamiento positivo de la economía colombiana durante el periodo. Así, El comercio (2010), Empleo (2011), El déficit fiscal (2012), La racionalidad en las compras (2013), el dólar (2014) y el consumo de Hogares (2015) han sido señaladas como motores fundamentales de nuestra economía en cada año, y en 2016 repite de manera inesperada el Empleo.

Claramente no fue un gran año para la creación de puestos de ocupados, porque solo se crearon unos 146 mil empleos en el año, mientras que en 2011 este número supero los 800 mil. Más, lo que cabe resaltar son dos fenómenos fundamentales. El primero es que la economía colombiana en 2010 creció un 4% y un 6,6% en 2011, siendo esta expansión un claro motor de generación de puestos de trabajo, mientras que en 2015, crecía a tasas del 3,1%, y en 2016 difícilmente logrará el 2%, lo que implicaría un freno en el mercado laboral, pero este logro crecer pese a todas las adversidades. El segundo se refiere a la tasa  de desempleo, que en 2011 fue en promedio de 10,8%, y en 2016 puede ser inferior al 9%, mostrando que no solo se crearon los suficientes empleos, y que otras variables como la cantidad de desempleados no se redujeron, sino que la cantidad de inactivos creció de manera importante. Los inactivos, “entendiendo a ésta como aquellas personas que estando en edad de trabajar decidieron no participar en el mercado laboral, es decir, no trabajaron y no se encontraban desocupadas en el período de referencia” según el DANE, absorbiendo cerca de 315 mil personas que no buscaron empleo.

Esta dicotomía entre la creación de 145 mil empleos y el aumento del 315 mil personas en los inactivos, ha tenido a muchos analistas pensando, ya que la gran mayoría declaran estar en tareas del hogar y cerca del 82% son mujeres, mostrando un comportamiento muy claro en el mercado, donde cada vez más mujeres declaran que se dedican a oficios de la casa, siendo cerca de 5 millones de ellas, lo cual puede ser entendido de muchas maneras desde los datos del DANE, desde considerar esto como algo bueno, porque la gente no salió a buscar empleo, o algo malo, porque la gente prefirió quedarse en casa y no salir a buscar trabajo.

Estos 145 mil ocupados nuevos se dan en un entorno muy negativo de la economía, donde la inflación casi supera el 9%, el paro camionero afectó a casi todos los sectores, la incertidumbre del proceso de paz, la demora en la presentación de la reforma tributaria y donde el gobierno no puso en marcha las obras de infraestructura de 4G, y cuando la política monetaria del Banco de la República tenía como fin desacelerar la economía para bajar la inflación, situaciones que los hace esos puestos de trabajo aún más valiosos. 

2017 puede tener un mejor comportamiento en muchas de las variables económicas y esto hará que se creen más puestos de trabajo y que la inflación se frene, pese al aumento del IVA en varios productos. 2016 nos recordó que pese a las dificultades si se pueden crear puestos de trabajo, en casi todos los sectores y que si estos no se crean la demanda se frena de manera importante, afectando a todos, incluso a la misma estructura de las familias colombianas.

jueves, 1 de diciembre de 2016

2016, EL AÑO DE LA INCERTIDUMBRE, CONSUMER DATA ANALYSIS Especial para Revista P&M

CONSUMER DATA ANALYSIS

2016, EL AÑO DE LA INCERTIDUMBRE
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR Consumer Knowledge Group
Especial para Revista P&M


Este no fue el año en que las cosas salieron mal, sino fue el año en que nadie sabía que iba a pasar. El año comenzó sin saber que iba a pasar con la paz, el efecto del niño, la reforma tributaria, la Selección Colombia e incluso no sabíamos que iba a pasar con la inflación, y nadie se preparó para el paro camionero, el miedo a la niña, la elección de Trump o la consolidación de los hard discount en el mercado.

En enero escribí en este mismo espacio un texto que terminó siendo terroríficamente premonitorio: “2016 será un año retador para todos, porque debemos subir precios y darle más al consumidor final, o de lo contrario, llegará alguien más barato que cumpla con satisfacer lo básico, o un jugador nuevo a un precio similar, que sólo por el hecho de ser nuevo lleva las de ganar.  La verdad, el juego es el mismo de siempre: como darle cada vez más satisfacción al consumidor”. La llegada y consolidación de los hard discount en el mercado son sin duda el fenómeno de mercadeo de 2016, porque comprendieron el fenómeno de los precios en un entorno inflacionario, y entregaron un valor fundamental a las personas: tiempo a los mayores y menos bolsas plásticas a los jóvenes, comprendiendo sus dolores colectivos, y solucionándolos de manera directa. Ganó el precio bajo y el valor, y perdieron las marcas que se quedaron ancladas a su arrogancia.

Cada mes comenzaba lleno de preguntas y mientras pasaban los días, no se resolvían las respuestas, sino que se acumulaban más preguntas. Mes a mes, los empresarios dejaron de tomar decisiones fundamentales para su negocio, por no tener la claridad acostumbrada para tomar acciones, y en esa turbulencia, otros jugadores comprendieron que el mundo hoy es más líquido y no hay que esperar a tener los pies en la tierra, porque ya la tierra no existe. La teoría de “dame un punto de apoyo y moveré el mundo”, se acabó, y llegó una época en donde lo mejor es aprender a surfear o mejor a hacer windsurf, porque vivimos en un mercado que se parece cada vez más al mar, donde debemos estar listos para todo tipo de olas, vientos, total calma o la tempestad más compleja; sobre un piso que no es sólido, sino dinámico y cambiante, peligroso y profundo.

Esta idea se la escuché hace muchos años a Beatriz Sánchez, cuando era la Presidenta de la Sociedad Colombiana de Economistas y sin duda quedó clara en 2016. El mercado cambia a velocidades inesperadas y no nos podemos quedar esperando a que pasen cosas de siempre y en las que podamos apoyarnos, porque no podemos suponer que las cosas seguirán igual, y por el contrario, debemos estar listos para poder flotar, aprovechar el viento y dominar la ola, o de lo contrario, llegará algún jugador nuevo que si sabrá aprovechar esto. Buen ejemplo es la pérdida de valor de las marcas este año, la caída en los márgenes, las menores ventas de las grandes cadenas y la llegada de los nuevos formatos incluidos Rappi y domicilios.com.

El gobierno no supo jugar en este mercado líquido y las empresas, menos. Todos se quedaron esperando que la paz se firmara, que se presentara la reforma tributaria, que no les pusieran IVA, que el gobierno solucionara todo, cambiando el mercado pero sin cambiar nada, como siempre lo piden. Mientras tanto, los hogares quedaron abandonados, y nadie les generó confianza, causando una fuerte contención de compra, que sumada a la inflación, desembocó en una menor creación de empleo, frenando aún más el mercado, sin poder contener el alza de precios, y logrando el nivel de aumento de precios más alto de los últimos años, siendo para muchos millenials, la inflación más grande que han vivido, lo que retó a los marketeros, que no sabían cómo actuar porque no podían hacer más descuentos, porque ya habían quemado esa herramienta de manera inútil en los años pasados.

La incertidumbre reinó y la gente se quedó esperando a que alguien hiciera algo, y ganaron los que lo hicieron, dejando muy mal paradas a muchas marcas, que se quedaron de espectadores y se les olvido que ser líderes, significa liderar.

Nota al pie: mientras escribía esto, Comapan relanzaba su marca; es un buen augurio de cambio.

martes, 29 de noviembre de 2016

¿PRIMERO LO MACRO O LO MICRO? Columna para Portafolio

¿PRIMERO LO MACRO O LO MICRO?
Por Camilo Herrera Mora

“En Colombia hay superávit de Macroeconomistas pensando en estabilidad fiscal, y déficit de Microeconomistas pensando en las empresas”, twiteaba Bruce MacMaster en días pasados, y dejó abierta una reflexión económica muy profunda para este momento en el país.

Es claro que esta reforma tributaria es necesaria por dos razones fundamentales ampliamente conocidas por todos, que son la caída de los ingresos petroleros y la evasión tributaria; Ya que no tenemos ninguna injerencia en el precio del petróleo y claramente hemos sido incapaces de manejar la informalidad de este país, que se niega por múltiples razones a ser formal, ¿Qué debemos hacer?, es aquí donde la pregunta del Presidente de la ANDI cobra enorme relevancia.

El recaudo del gobierno nacional proviene mayormente del IVA y del impuesto de Renta, y estos dependen inevitablemente de la dinámica del mercado interno, el costo de los insumos y la demanda de los hogares. Por años, las políticas económicas y monetarias se han dedicado a las acciones macroeconómicas con buenos resultados, pero dejando inestabilidades en el campo tributario y empresarial, ya que el gasto del gobierno crece continuamente, pero no hace crecer sus fuentes de financiamiento. La fusión de los ministerios de Comercio Exterior y Desarrollo, ha generado que la industria y el comercio no tengan un interlocutor claro sobre los temas de la demanda interna.

El logro del freno de la inflación, se vio fácilmente afectado por el aumento del precio de algunos productos agrícolas, porque no existía un plan de acción para esta materia, pese a saber de antemano que el efecto de El Niño llegaría al mercado. Esto hace pensar que es momento de crear una Organización, Institución, Ministerio o por lo menos unas políticas, que se encarguen de la demanda interna, de los temas microeconómicos, aprovechando que se ha avanzado mucho en el tema macroeconómico, y para buscar el fomento de los ingresos de la Nación, porque si la solución es subir la tasa del IVA para recaudar más, obviamente no se está comprendiendo que lo que pasa es que los hogares han dejado de comprar productos semidurables y durables, que son las grandes fuentes de este impuesto, y si se les aumenta el precio, es posible que inclusive la demanda caiga aún más.

Hace solo 20 años, más del 50% de los aparatos de entretenimiento como televisores, reproductores de video y consolas de juegos se compraban en los San Andresitos, en un marco de ilegalidad impune, y hoy más del 80% de este mercado está en las grandes cadenas, gracias a los acuerdos comerciales, la presencia de garantía y medios de pago para los compradores, siendo este un muy buen ejemplo de lo que se puede lograr para desarrollar mercados formales y rentables para todas las partes.

Pensar en lo microeconómico, como el nivel de precios, la inflación, la rentabilidad, las condiciones de mercado y la satisfacción del consumidor, es la mejor reforma tributaria que el país puede tener en el largo plazo, porque son las empresas y sus productos las que generan las fuentes del recaudo tributario. Se nos olvida que el PIB es la suma ponderada de la generación de valor de cada empresa, que con su aporte “micro”, hace de lo “macro” algo posible. Pensemos en esto.

martes, 1 de noviembre de 2016

MAMÁ GOBIERNO, Especial para Revista P&M - CONSUMER DATA ANALYSIS

CONSUMER DATA ANALYSIS

MAMÁ GOBIERNO
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR Consumer Knowledge Group
Especial para Revista P&M
Octubre DE 2016

Ahora no tenemos no pedimos un papá gobierno que nos debe dar todo, sino que cada vez mas aclamamos por una mamá gobierno, que nos diga que podemos y no hacer; esto se nota con mucha preocupación en las investigaciones de la Superintendencia de Industria y Comercio, pero con más complejidad, en los debates tributarios.

Se le preguntó a las personas si estaban o no de acuerdo con el impuesto a las bebidas azucaradas, y con gran sorpresa, más del 60% de las personas apoyan la medida, pero siguen consumiendo gaseosa, como esperando a que el gobierno ponga el impuesto y ahí sí, comienza la dieta.

Esta nueva forma de pensar los impuestos es muy interesante, pero peligrosamente hipócrita. Apunta a que la gente no consuma ciertos productos porque según el gobierno se consideran malos para las personas, pero la hacienda nacional espera recibir ingreso por esto. Eso tiene de fondo dos grande mentiras que la gente no se va a comer.

La primera es si el producto es malo, debería sacarlo del mercado y ya, pero bajo el discurso de la liberta de consumo y la libertad de elección, se le permite a las personas tomar decisiones en el marco del libre desarrollo de la personalidad.

La segunda, es que no se puede poner un impuesto para reducir el consumo de un bien, si se espera recaudar impuestos de ahí, o de lo contrario, lo que pasará es que los impuestos nunca llegarán al nivel esperado, porque la gente dejo de consumir; es decir, que el gobierno espera que la medida de menor consumo fracase.

Tenemos dos casos en nuestra historia que son claros para esto. A la cerveza se le puso un impuesto al consumo para reducir el consumo y recaudar recursos para la salud, y el resultado del proceso es que la gente consume más cerveza, se recauda más impuestos y los pobres – que son los que más cerveza toman – están financiando la salud de todos. El caso de los cigarrillos es aún más notorio, porque pese a haber subido los precios del producto, “prohibir” la venta al menudeo y exigir que las cajetillas tengan imágenes fuertes sobre las consecuencias del consumo, lo que ha reducido el consumo de cigarrillo en el país es la restricción de consumo que hay en muchos establecimientos.

El rol de mamá del gobierno es funcional, pero es enormemente peligroso, porque le damos el espacio a que el gobierno aproveche las modas conceptuales contra las gaseosas y el azúcar, los cereales y el sodio, y el pan y el gluten para poner impuestos y regulaciones, sin tener la información completa sobre estas categorías de consumo, que claramente se regulan más con campañas educativas y restricciones de ocasiones de consumo, que con impuestos.

Desafortunadamente esta moda no es colombiana, sino global. Las mamás cada vez más le piden al gobierno que regulen lo que ellas no puede o no quieren controlar, como hacen los padres pidiendo cada vez más disciplina y autoridad al sistema, porque no logran hacer esto con sus hijos, bien sea por falta de capacidad o de tiempo, delegando al gobierno roles propios del hogar, que el estado confunde con normas tributarias y restrictivas.

No sé si esta reflexión es tardía, porque la tendencia sigue creciendo y hace que el mercado pierda su libertad y el consumidor este regulado por verdades a medias sobre muchos productos, que surgen de lugares desconocidos, afectando las categorías, y obviamente beneficiando a otras. Recordemos, que entre más le pidamos al gobierno que tome decisiones por nosotros, menos decisiones podremos tomar. Prefiero una mamá alcahueta, que una impositiva.

lunes, 31 de octubre de 2016

EL MERCADEO ES SUPERVIVENCIA, Especial para Revista P&M - CONSUMER DATA ANALYSIS

CONSUMER DATA ANALYSIS
EL MERCADEO ES SUPERVIVENCIA
Por Camilo Herrera Mora
Presidente de RADDAR Consumer Knowledge Group
Especial para Revista P&M


“Haremos todo lo posible por sobrevivir en el mercado”, decía angustiadamente un directivo de transporte ante los enormes cambios en las reglas de juego y su imperiosa necesidad de mantener su status quo. Palabras que bien las podría decir un publicista, que defiende a rajatabla la idea que la pauta publicitaria seguirá siendo la misma, en un entorno donde Pokemon Go redefinió la relación de la hibridación del mundo físico y el digital.

Pokemon nació como un juego de video en los noventa, pasó a ser una serie de televisión y un juego de cartas, porque comprendió desde el comienzo que la experiencia de juego era fundamental para las personas. El videojuego se tomó el mercado en su momento, con su eslogan “Gotta Catch'em All!”, que invita al jugar a ser él quien capture los mostruos que están libres en el entorno. La idea llego al punto de vovlerlo una serie animada, donde millones de personas vieron las aventuras de los Pokemon por más de 20 años y forzaron a que el juego se convirtiera en un esquema de cartas para que los niños y jóvenes pudiesen competir entre sí, generando un sin número de memorabilias y merchandising, que inundó el mercado. Finalmente, rompieron el mercado lanzando una aplicación gratuita, en el entorno de la movilidad y la conectividad, que tiene al mundo entero hablando, no solo del juego, sino de las implicaciones que esta tecnología tendrá en el mercado.

¿Qué comprendieron siempre los encargados de Pokemon?, que tenía una idea poderosa, que no podía ser estable en el tiempo y que se debía adaptar continuamente a sus consumidores. Lo que ellos comprendieron es que el mercadeo no de sobrevivencia sino de superviviencia: se deben crear supervivencias para el consumidor, y no hacer acciones tácticas para que las marcas sobrevivan.

La marca solo sobrevive en el tiempo, si logra mantener supervivencias en sus consumidores. Este es el enorme reto que hoy tiene la publicidad en el mundo entero, porque debe comprender una verdad histórica, y es que los hombres y las mujeres llevamos miles de años de evolución siendo cazadores y recolectores, bajo el estímulo que lograr obtener lo buscado, con el mejor esfuerzo que podemos dar, luchando por ello y teniendo una experiencia única en el proceso. Por el contrario, los esquemas de compras son cada vez más fáciles, simples, intuitivos, aburridos, causando que a la gente ya le de tanta jartera ir de compras, que prefieren hacerlo en línea y para no quedar frustrados por una insufrible experiencia de compra.


La publicidad ha caído en lo mismo. Ha dejado de ser divertida, de ser una experiencia, y se ha convertido en información en vez de contenido, por eso hoy lucha por sobrevivir, en vez de estar superviviendo como consecuencia de haber hecho feliz al consumidor.