sábado, 29 de junio de 2013

PASO MEDIO AÑO, Columna para El Nuevo Siglo

¿Qué paso en 6 meses de política en Colombia?, a primera vista se dieron más anuncios que resultados: se avanzó en el tema agrario en la negociación con las autodenominadas FARC, salió el ministro de agricultura, se aprobó en el Congreso el fuero militar (faltan las revisiones en cortes), la reforma a la salud se mueve lentamente, al alcalde de Bogotá se le elevaron cargos de pliegos en la Procuraduría y se avalaron las firmas para la revocatoria.

Estas y muchas otras noticias dejan ver que la política en Colombia no hizo un aporte importante en los primeros seis meses del año y los medios de comunicación informaron lo que pudieron informar, pero al final es un mal balance político para el país. Todos los indicadores de sensación política están estáticos, dando pie al comienzo de las campañas.

Mientras la economía comienza a mostrar recuperación la política no y esto se da en un tiempo político complejo; Bogotá se convertirá en un polvorín político en cualquier momento mientras el país espera noviembre para saber cuál será la posición del presidente y el destino del proceso de paz.

Sin duda el segundo semestre será intenso en el tema de paz, salud y Bogotá, pero no se ven terrenos abonados en otros temas como el fallo de La Haya, el impacto de la reforma política, la demora en la ejecución de las regalías y los potenciales paros que llegarán a un gobierno diligentemente negociador.

Algo debe estar cocinándose en Palacio para que temas tan profundos no se estén moviendo y que estemos al vaivén de la noticia del día, como el caso del homicidio del agente de la DEA que mostró las debilidades de casi todas las estructuras del sistema de seguridad y justicia en el país, y de nuestra acostumbrada sumisión a la presión de los Estados Unidos.

2013 es un año clave en la historia del país y al parecer se perdió medio año en términos políticos, porque ni siquiera se ha logrado un optimismo moderado sobre lo que pasa en Cuba, ni mucho menos un control de las declaraciones de los voceros de la guerrilla como si fueran temas concluidos.

Debemos prepararnos para unos meses complejos desde el 6 de agosto, donde sin lugar a dudas la grandilocuencia de Petro clamará por la defensa de la democracia por encima de los fallos jurídicos, intentando hacer eco en el proceso de La Habana, el cual ya no escucha mucho. Paso seguido septiembre y octubre será el mundo de almuerzo de lentejas y la legislatura más lenta de muchos años, mientras los peones se enrocan en alfiles y caballos, que a su vez mandan al rey a la mitad del tablero mientras las reinas se protegen para buscar en mar revuelto.


Colombianada: al final que asegurará el año: ¿la paz, la economía o la política?

miércoles, 26 de junio de 2013

DIRIGIMOS, PERO ¿SABEMOS COMPRAR Y VENDER?, Columna para Portafolio

Es claro que el objetivo de una empresa es satisfacer necesidades y que si esto se hace bien genera buenos resultados; por esto nos concentramos mucho en tener un buen equipo financiero, comercial, de mercadeo y un CEO preparado para cumplir con la meta; pero poco nos preocupamos en dos grupos de personas fundamentales: vendedores y compradores.

Esta reflexión surgió en el Programa de Alta Dirección Empresarial (PADE) del INALDE, y ha sido una fuerte revelación, una profunda reflexión y claramente una gran preocupación. En Colombia no tenemos una formación profesional, técnica y consolidada para vendedores y compradores, y esos dos puntos son simplemente los encargados de tres de los renglones más importantes del estado de resultados: las ventas, los costos de ventas y la utilidad operacional.

Es cierto: las personas que tenemos en compras en la gran mayoría de las empresas del país, son personas que fueron seleccionadas no por sus capacidades de selección y negociación, sino porque son personas que están dispuestas a ocupar ese cargo, que por alguna razón se ha convertido en uno de los menos reconocidos en la empresa, pese a que la proveeduría de todo proceso es el eslabón más importante para cumplir con la promesa de la empresa, asegurar la calidad y sin duda impactar socialmente la economía.

En el mismo sentido, no le damos importancia a los vendedores, quizá algo a los directores regionales y a los vicepresidentes comerciales, pero casi todos los días muchas empresas ponen grandes estrategias en los hombros de impulsadoras o vendedores de call center, guiados por un libreto y con un sueldo pírico “motivado” por una metas: simplemente ponemos estrategias de miles de millones en una persona que recibe el salario mínimo.

Las empresas colombianas se están enfrentando a fuertes transiciones por la entrada en vigencia de una gran cantidad de TLC, dinámicas en el tipo de cambio y hasta la aplicación de las NIIF, y esto las tiene completamente dispersas, situación que ha dado pie a que el tema de tener los mejores compradores y los mejores vendedores, se haya quedado en un esquema de comisiones de éxito.

Después de más de 100 años de historia empresarial, hay forma de montar cátedras en las universidades, hacer especializaciones, maestrías, diplomados o aunque sea talleres para formar estas dos grandes fuerzas laborales que hemos menospreciado porque simplemente las hemos considero labores cotidianas o comunes, pero que son donde se activan todas las políticas y objetivos de las empresas.


Esta reflexión comenzó porque nos  preguntaron, ¿alguna vez cuándo estudio ciencias económicas le dieron clase de ventas o de compras?, y mi respuesta fue un simple no, y comprendimos que no se puede ser directivo sin conocer y vivir los procesos, pero no se puede ser si no se reconoce que hay personas en la organización que son lo que ha hacen que las estrategias tomen vida conforme a las políticas que planteamos: los compradores que aseguran que tengamos lo necesario para hacer todo bien y los vendedores que cada día nos representan y aseguran que nuestra promesa llegue a su meta; es momento de actuar y mejorar estos dos grupos de personas para mejorar nuestra competitividad y asegurar la sostenibilidad de nuestra industria antes que sea tarde.

sábado, 22 de junio de 2013

LA MACARTIZACIÓN A FAVOR, columna para El Nuevo Siglo

La entrevista de Gustavo Petro a Luis Carlos Vélez en Caracol Televisión, muestra la enorme habilidad oratoria y mental del actual alcalde de Bogotá, pero deja grandes interrogantes.

Fue evidente la habilidad que usó para macartizar su posición de revocatoria y destitución como un ataque contra un mandatario de izquierda y más aún cuando insinuó que eso demuestra que puede no  haber una democracia en Colombia; afortunadamente Vélez le replicó que revocar también es un acto democrático per sé.

A Petro se le quiere destituir por razones adicionales a que sea de izquierda (si es que lo es); el verdadero problema radica en que su elección fue por una mayoría tan baja que muchos no se sienten representados, pero lo mismo le ocurrió a Peñalosa (y según sus actos Peñalosa es muy de izquierda).

Sin duda hay gente que no está contenta con Petro, bien porque no lo quieren o porque ha cambiado parte del status quo de la ciudad, pero eso no se debe confundir con los procesos que tiene y con una posible revocatoria. El proceso de recolección de basuras parece estar mal hecho y falta a muchas normas, y el proceso dirá si eso da pie a una destitución, y no tiene nada que ver con que sea de izquierda o no, con que haya sido guerrillero o no: las normas se deben cumplir, como él mismo lo denunció de Samuel Moreno.

La revocatoria es otra cosa. Un grupo grande de ciudadanos no está de acuerdo con las acciones del alcalde, y puede que el hecho que sea de izquierda y guerrillero tenga algo que ver, pero mayormente se debe a que está cambiando la ciudad según su concepción de Estado Ideal y que le ha tocado la suma de los errores de los alcaldes de izquierda del pasado.

Hay dos cosas fundamentales en la política, como ya lo he mencionado en este espacio: el gobernante debe gobernar en el marco de ley que existe y debe asumir los problemas que existen anteriormente. Siempre será fácil echarle la culpa al anterior (como la famosa historia de los 3 sobres) y por pensamiento político la tentación de cambiar el modelo siempre estará presente. Más, eso no significa que no deba cumplir con su deber ni mucho menos que puede cambiar la ciudad. Recuerdo bien que Peñalosa llevó a las urnas la idea del día sin carro, respetando la democracia de la ciudad.

Hábil automacartizarse y decir que él es víctima de una estigmatización y que lo que le pase a él será un ejemplo para el proceso de paz, pero la verdad es que sólo un hábil manejo de palabras, porque si hay un delito debe asumir su responsabilidad y si la votación lo revoca, es un enorme ejemplo de la democracia y de un ciudad que quiere un cambio.


Colombianada: Es curioso como a los grandes oradores se les recuerda por sus discursos y no por sus hechos.

sábado, 15 de junio de 2013

EL SECRETO: YA NO COMPRAMOS SOLO EN LA MISMA TIENDA


Hace unos 20 años algún consultor dijo en un gran foro de comercio en Colombia que inevitablemente la tienda de barrio iba a desaparecer, y hoy la realidad acalla los ecos de esta temeraria afirmación. El comercio en Colombia está viviendo un cambio muy lento pero sólido: el canal especializado se está tomando el mercado.

Este cambio no viene de un canibalismo salvaje entre canales, ni de una batalla de precios, sino es la consecuencia de la irrupción de muchas fuerzas al mismo tiempo que han dado origen a “nuevos” escenarios de compras. Hoy Alpina tiene presencia en las tiendas de barrio, en los supermercados, con tiendas propias, en internet, con domicilios y con vendedores en la carretera, porque los momentos de compra han cambiado.

Durante años la estrategia fue simple: entrar a una cadena con el producto y tener distribuidores en todo el país para cubrir los puntos tradicionales de venta; más, con la entrada de la marca blanca como competencia, el comercio se convirtió en productor, y causó lo obvio: que el productor ser volviera comercio. Este efecto fue profundizado por el comienzo de la consolidación del ecommerce y la oferta de producto domiciliada, lo que hizo un efecto “retorno” a las viejas estrategias de ventas: puerta a puerta y tienda propia.

Este fenómeno se ha gestado al son de los cambios del comprador y del consumidor, que se ha capacitado y cada vez más valora el servicio, la diversidad de producto y el valor de una seria promesa de marca. Sin duda esto causa un enorme conflicto con el tiempo, ya que antes era más fácil ir a hacer un “one stop shop” y la diversidad exige más tiempo para hacer compras, pero se retribuye con una mejor selección de producto y sin lugar a dudas con un mejor servicio.

Veremos cada vez más camiones vendiendo puerta a puerta como ocurría hace unos 30 años, usando esquemas de prepago o bien a horas no tradicionales como la noche; ya en exito.com se graba la lista de mercado para hacer la compra más rápido; igualmente el Grupo Éxito mando la estrategia de tenderos aliados, y esto no sólo llevará la marca Éxito a la tienda de barrio, sino que reducira los costos de operación de los tenderos.

Son muchos los canales que está surgiendo para satisfacer la necesidad del comprador, quizá uno de los hitos fue la entrada de los datafonos móviles de Credibanco  a droguerías y restaurantes para el fenómeno de domicilios, pero lo cierto es que hoy una familia puede almorzar un plato de Giuseppe Verdi en su casa, esperando que el mercado llegue porque lo compró online y al final decidan a que local ir a comprar la camiseta que se le daño a la niña en el colegio a algún centro comercial que por análisis de pretail es la mejor opción y acabar viendo opera en Cinecolombia mientras comen sushi. Cosa impensables hace unos 5 años.

La oferta cambio como reacción del cambio del consumidor, pero el comprador aún no está acostumbrado, y esto llevará tiempo, mayormente porque los productores y el comercio aún no están a punto. Montar todo esto es muy costo y significa enfocarse en una nueva logística y redefinición de activos de la compañía, pero el ejemplo de Éxito es claro: ya vende libros, discos, viajes, gasolina, es operador celular y se metió a tienda de barrio.

Es momento de poner al consumidor como objetivo y comprender que la experiencia de compra es realmente fundamental y la debemos volver espectacular; no es fácil y nunca lo ha sido, y más aún con la baja penetración bancaria que tenemos en el país.

Así que nos tocó despertar y movernos rápido porque el cambio del comercio en Colombia es tan grande que debemos revisar todas nuestras táctica, dejar atrás costumbres y ser tan innovadores que el consumidor le exija al comprador un mejor uso de canales, aceptando que deberá dedicar más tiempo, pero con la certeza de una mejor compra. Credibanco, Alpina, Vestimundo, Éxito y Zenú entre otros ya están liderando el cambio, con la gran ventaja de ser colombianas y entender de raíz al consumidor.

Al final, el warketing en que nos metimos a punta de promociones desde 2009 desembocó que los productores se volvieran comerciales, y los comerciantes en productores, que los viejos canales de venta fueran la nueva modernidad y que la libertad de compra y consumo este a la orden del día. Bienvenido este nuevo smarketing.

@consumiendo: ¿Dónde están los compradores? Preguntaba alguien al ver Facebook, y mi respuesta fue simple: escondidos y disfrazados de consumidores; ese es el secreto.

¿MÁS FUENTE PERIODÍSITICAS?, Columna para El Nuevo Siglo

Mientras en Ecuador la libertad de prensa llega a niveles de tener una superintendencia, en Colombia ocurre lo contrario: cada día se crean más productos editoriales. Lo curioso es que quizá en ambos casos el periodismo y la verdad pueden ser los sacrificados.

Internet es un medio donde las personas pueden intentar informarse y encontrar millones de fuentes sin ningún proceso editorial y en una sociedad como la nuestra, donde las personas tienden a creer lo que ven, oyen y leen en los medios, sin importar la fuente y sin validar la información recibida; esto claramente es el caldo de cultivo a una desinformación sin precedentes. Básicamente estamos ad portas de la desinformación por la anarquía mediática.

Los medios y los productos de comunicación están tarde en educar públicos y esto puede ser su condena en el largo plazo; tener tantos productos periodísticos es lesivo para la información per sé, porque hoy un colombiano puede leer los productos de la CEET, El Nuevo Siglo o El Espectador y sabe que hay un proceso editorial maduro respaldando, pero lentamente ha tomado fuerza que todo aquel que tenga una formación y experiencia periodística quiere lanzar un nuevo espacio, gracias a los bajos costos del formato digital, lo hace que hoy un colombiano pueda leer en La Razón Pública, Kienyke, Las Dos Orillas, La Silla Vacía, Confidencial Colombia y muchas otras más, causando que la información se diluya y el lector al final termine sobreinformado o desinformado.

No estoy defendiendo a los conglomerados mediáticos pero si a su experiencia y al respeto que han tenido en formar sus audiencias. Me es indiferente quien es el dueño de un medio, pero es fundamental su línea editorial y la experiencia y profesionalismo de sus periodistas que aseguran una buena información para una audiencia formada.

Hoy el fenómeno digital causa que cualquiera pueda tener un blog (yo lo tengo) y escriba su opinión y deje a la libertad del mercado quién lee sus conceptos, sin ningún tipo de proceso editorial o responsabilidad por sus palabras.

Bienvenidos nuevos productos y casas editoriales de periodismo pero con la condición de formar sus audiencias, de ser responsables de lo que escriben y que no usen la libertad de prensa como una excusa para desinformar, invalidar o plantear posiciones personales, y menos en momentos electorales.

La información es uno de los productos más importantes de la sociedad y la libertad de fuentes no asegura su calidad, por el contrario puede llegar a erosionarla fuertemente, y más, en el entorno viral del mundo digital. No sé cuál es el número mágico de productos editoriales periodísticos ideal, pero algo me hace pensar que lo pasamos hace rato y esto no ha aumentado ni el nivel ni la calidad de la información en Colombia.


Colombianada: Es muy doloroso oír cuando algún conocido defiende sus ideas diciendo, “ah, yo no sé, oí eso en televisión”.

sábado, 8 de junio de 2013

EL GRAN COLOMBIANO, Columna para El Nuevo Siglo

¿Qué colombiano lo representa más?, ¿Qué colombiano nos representa más?, pregunta difícil y con fuertes cargas políticas, conceptuales y mediáticas. Esto básicamente me espanta: le vamos a decir al mundo que “el gran colombiano” es alguien que simplemente es popular o ha sido destacado en su área de trabajo, dejando atrás seguramente a muchos grandes colombianos.

History Channel en cooperación con un grupo de colombianos desarrollo un proyecto para definir el colombiano que más nos representa o ha representado, y según la votación de más de un millón de votos, ya hay una definición que será presentada en el 23 de junio a la audiencia del canal, y creo que ese día sin importar quien quede un hecho mediático reconocerá a alguien por algo que no es.

Han seleccionados 25 nombres, en  Historia y Política, Artes, Ciencias y Humanidades, y Deportes; 8 no son populares de hoy en día, pero que la votación de las personas se concentró en aquello que conocen. Ciertamente, los 25 son figuras importantes en sus áreas y han mejorado la imagen de Colombia a nivel internacional, siendo iconos y símbolos para muchos, pero a diferencia del listado de políticos, la gran mayoría de ellos han hecho esto solos y sin apoyo del Estado, simplemente siguiendo su pasión, y ya por eso sin duda son grande profesionales, pero por eso grandes colombianos.

Si la pregunta es, ¿Qué es ser un gran colombiano?, la repuesta es imposible. No hay forma de definir las cualidades de un gran colombiano, porque como mínimo deben ser los deberes y derechos listados en la Constitución y las leyes del momento, y obviamente debe haber hecho algo por Colombia tan especial que haya cambiado positivamente la vida de muchos colombianos, y no es posible saber quién hizo algo así.

Bolívar, Policarpa, Nariño, Nuñez, Santander, Uribe, Galán, Gaitán,  Rojas, Gaviria, Juanes, Shakira, Gossain, Garzón, Amat, Patarrollo, Botero, García Marquez, Llinas, Obregon, Falcao, el Pibe, Pajón, Urrutia y Herrera son sin duda personas muy importantes en la historia del país – algunos mucho más que otros; pero ninguno, ni siquiera los próceres, tienen el peso de ser llamado El Gran Colombiano.

Respeto el proyecto, pero en mi opinión – y más allá de los grandes nombres que faltan y los que sobran – esto no se hace por medio de votación por internet, porque un nombramiento de ese nivel no es una decisión de popularidades, porque seguramente muchos que deberían estar ahí ni son conocidos o populares.

Si me tocará responder esta pregunta la respuesta seria simple: un soldado, porque de verdad ellos son los Grandes Colombianos, que cada día cambian el país para todos.


Colombianada: Es curioso como es más importante ser popular y reconocido, que lo que realmente se ha hecho.

martes, 4 de junio de 2013

EL BUEN CONSUMISMO, columna para Portafolio.co

Este fin de semana el canal NatGeo presentó la versión latina de “Nuestro Consumo”, realizado hace unos años en Inglaterra. El programa busca estimar cuantos productos, insumos y energía consumimos los latinoamericanos a lo largo de nuestra vida, y esto que huella ambiental deja; sin duda esta reflexión es fundamental en un mundo que se autocondena de consumista; pero la verdad es que el consumismo per sé no es malo, por el contrario es fundamental.

No quiero que esta columna se comprenda como una defensa al consumo extremo o una negación del impacto ambiental de las líneas de producción y disposición de residuos, pero cabe recordar que en el mundo entero las empresas ya han reducido su impacto y aumentado su huella verde como Nutresa y Alpina.

Tristemente la palabra “consumismo” se consolidó como una expresión negativa contra el esquema del libre mercado y se convirtió en un término despectivo, pese a ser uno de los términos más correctos que existen en las ciencias económicas. Claramente todos somos consumidores y por ende somos consumistas, pero este término se usa más para denotar a aquellos que consumen en extremo o mal.

El consumismo es el motor de nuestra sociedad, pero al decirlo así muchos atacarán la afirmación diciendo que es eso lo que acaba el planeta, causa las diferencias sociales y genera violencia, como claramente se aprecia en muchos documentos; lo cual puede ser cierto, y también que este esquema ha permitido mejorar la calidad de vida de las personas, reducir la pobreza y mejorar las condiciones del planeta, gracias a muchas acciones privadas y públicas.

Siempre será fácil tomar una posición crítica señalando lo negativo de un proceso, ya que todo proceso es imperfecto, y este tipo de posturas generan adeptos a rápidamente porque todos estamos en contra de lo que está mal, y al señalarlo, es fácil lograr un tendencia de pensamiento; pero en este caso en particular, NatGeo sólo muestra cuando consumimos o consumiremos, pero no habla del empleo que genera, de los impuestos que causa, de la reducción de emisiones, de la educación de consumidores y los esfuerzos públicos por la separación y tratamiento de residuos, causando un pensamiento negativo y prejuzgando el consumo.

Al ver el programa me preguntó si es malo que usemos pañales, rotemos de celular frecuentemente y usemos vehículos que consumen combustible e inclusive tomar café (todos productos de alto impacto ambiental), porque sin duda afectan al planeta, o debemos buscar productos de tipo orgánico, ambiental y menos industrializados; esta pregunta no sólo no tiene nada que ver con el consumismo, sino con la libertad de elegir en el mercado con la información suficiente sobre que es mejor según nuestras definiciones de vida.

Es fácil estimar cuantas botellas, libros, papel y ropa usaremos (aunque claramente se haga mal), y es aún más simple presentarlo como algo negativo, o desde la óptica de la reflexión de un consumo responsable, mínimo, minimalista y en lo posible orgánico, pero si fuera por toda la cadena social y económica detrás de cada producto jamás habríamos logrado la calidad de vida que hoy tenemos, donde la mujer puede estar inserta en el mercado laboral, donde hemos aumentado nuestras expectativa de vida e inclusive hemos mejorado el manejo del tiempo para aumentar el nivel educativo de la sociedad.

Como estudioso del consumo, y ferviente creyente del consumismo (desde su interpretación positiva), siento que el programa de NatGeo puede causar un efecto positivo que permita que reflexionemos como consumidores y nuestro rol con el entorno, pero desafortunadamente lo presentan como una responsabilidad de la industria que predetermina las condiciones de consumo de las personas, lo cual es claramente equivocado: el consumidor es libre de elegir que consume, cuando y como lo hace, y eso sólo puede ocurrir si hay múltiples opciones, o de lo contrario si estaríamos condenándolo a un dos opciones: la única o ninguna.

Igualmente condena a la industria como creadora de problemas ambientales, sin mostrar todo lo que ha hecho por mejorar las condiciones de vida, y mejorar sus procesos cada día para tener mejores productos y un menor impacto. Más, siempre será más fácil mostrar el problema y plantear un culpable, usando términos equivocados y aprovechando las emociones de las personas; en esta línea pronto habrá un debate por la emisión de CO2 de los humanos y se buscará la forma de reducir las tasas de natalidad y seguramente se revivirá el debate sobre el impacto de la industria del libro: ¿Qué impacta más el medio ambiente, las siembras programadas de árboles para producir libros o las pilas que tienen todas las pantallas móviles donde se reproducen los libros hoy en día?


El consumismo ha demostrado sus bondades y su origen natural muestra que es parte de la respuesta para una mejor calidad de vida; claramente debemos ser responsables como productores y consumidores, pero no esto no significa que debemos volver a procesos que no sólo han demostrado su ineficiencia sino una gran impacto social y ambiental, lo cuales hoy se olvidan porque es más fácil hacerlo que reconocerlo. No hay que confundir consumismo con mal consumo, como no hay que confundir ambientalismo con activistas violentos.

sábado, 1 de junio de 2013

MADURO TEME, NO GOBIERNA, Columna para El Nuevo Siglo

Gustavo Gómez de Caracol Radio puso el dedo en la llaga a decir en su twitter: “Qué pavor que le tiene la poderosa revolución venezolana a Capriles; Una visita a Colombia los puso a mil por hora. Talón de Aquiles”.

El gobierno venezolano tiene miedo porque no ha logrado la consolidación de su legitimidad. Si bien diversos gobiernos han reconocido el triunfo de Maduro – más allá de si lo fue o no -, internamente no ha logrado consolidar su liderazgo, y lo único que se ve son declaraciones desatinadas de diversa índole diciendo que los atacan de diversos frentes.

Es claro que Maduro está más dedicado a defenderse y crear cortinas de humo que a gobernar, y eso claramente es un agente de desestabilización aún más poderoso. Ya diversos analistas hablan del temor del uso de la mano dura para consolidar su poder, como el uso de las fuerzas armadas, el control de los medios de comunicación en incluso el cierre o la prohibición de otros partidos políticos, siguiendo el camino que enseño el Nacional Socialismo Alemán: es posible que ante la falta de legitimidad la imponga a costa de la libertad.

En años pasados ya estábamos acostumbrados a las posiciones extremas del gobierno venezolano frente a los actos y posiciones del gobierno colombiano, porque simplemente no seguían la línea que desde Caracas se quería imponer en el hemisferio; y lo que ocurrió ante la visita de Capriles y su reunión con el Presidente Santos es una clara demostración que la relación no es tan buena como creemos y que nos seguirán usando como mecanismo de creación de un patrioterismo falso en la opinión pública venezolana.

Maduro y Cabello deben entender que Colombia no son su fuente de poder ni debilidad. El poder en Venezuela se debe legitimar con la mejora en calidad de vida de todos sus ciudadanos y no solo de sus seguidores. Gobernar no es beneficiar a unos, sino a todos; y mejorar la calidad de vida no es subsidiar sino crear ambientes para que todos mejoren sus condiciones de vida de manera libre.

Desafortunadamente la libertad siempre será el precio del miedo de perder el poder en los estados, y como siempre ocurre esta muere ampliamente aplaudida. Ningún país merece eso.


Colombianada: la pregunta gruesa de la reacción del gobierno venezolano es, ¿por qué ya no quieren apoyar el proceso de paz en Colombia y qué tan necesarios son en él?

EL CONSUMIDOR FINANCIERO HOY EN COLOMBIA, Columna para Revista Ciclo de Riesgo


Mucho se ha discutido sobre el nivel de endeudamiento financiero que tienen los hogares ante la expansión de las tarjetas de crédito, lo cual es una duda prudente pero que deber ser considerada más allá de los modelos tradicionales de riesgo. Esta claramente demostrado que el colombiano usa esquemas de endeudamiento no financiero que va más allá de la necesidad de recursos, ya que lo que está ocurriendo es que se está redefiniendo el consumidor financiero más desde los medios de pago y sus beneficios, que desde los mismos atributos del servicio.

Por este motivo, RADDAR Consumer Knowledge Group en cooperación con Views Colombia, y utilizando el ConsumerTrack (un sistema diario de encuestas a consumidor en Colombia), durante 12 realizó un estudio integral (trabajo de campo, focus group y entrevistas en profundidad) para buscar el perfil que tiene hoy este consumidor financiero. El estudio ha permitido comprender muchos elementos fundamentales de este rol del colombiano,  por esto les presentamos algunos de los hallazgos de la investigación.

LOS PRINCIPALES HALLAZGOS SOBRE EL CONSUMIDOR FINANCIERO 

1.  ¿Quién es?, sin duda la demografía del consumidor financiero no es igual a la demografía ni al perfil socioeconómico del colombiano promedio. Es más probable encontrar un colombiano que no sea consumidor financiero que lo contrario. Su edad promedio es cercana a los 36 años (la nacional es 28), su nivel de ingreso es de 2,5 salarios mínimos (el nacional es 1,7); según los datos, el 64% de los consumidores financieros son hombres (la participación nacional es de 49%); es casado y tiene casi dos hijos (muy similar al promedio nacional). El 87% de los consumidores financieros viven en ciudades (el 77% de los colombianos viven en ciudades). así, el consumidor financiero no es el colombiano promedio.

2.  ¿Que lo define?, Él considera que el sistema financiero le facilita su transaccionalidad, por medio de mecanismos de pago y acceso a crédito; pero claramente considera que los bancos son muy costosos en transacciones y tasa de interés; básicamente, consideran al sistema financiero como mal necesario.

3.  ¿Que lo hace feliz?, el consumidor financiero está agradecido con el sistema financiero por ser el mecanismo como cumple sus sueños. Los sueños de largo plazo de los colombianos son: viajar, estudiar, tener carro y tener casa; lo de corto plazo son las pequeñas indulgencias como la tecnología y la ropa, y por esto el acceso a felicidad que dan los medios de pago, causan un vínculo emocional con los medios pero no con los bancos.

4.  ¿Que lo diferencia?, el consumidor financiero, gracias a su acceso a crédito y a diferentes medios de pago, presenta mayores indicadores de libertad y satisfacción con la vida. Según el Estudio Colombiano de Valores, un colombiano promedio tiene una satisfacción con la vida de 6,7 en una escala de 1 a 10, y aquel que esta bancarizado tiene un nivel de 7,5, lo que demuestra que el acceso a crédito y al seguridad que aporta el sistema, aumenta este indicador.

5.  ¿Que causa?, estar bancarizado es un indicador de estabilidad y éxito. Si bien no es políticamente afirmarlo, quien tiene acceso a crédito es económicamente estable que quien no lo tiene. Así, un elemento fundamental de la imagen aspiracional de una persona son los servicios financieros, y aquí el color de la tarjeta de crédito cada vez tiene más relevancia.

6.  ¿Qué beneficios tiene?, ser consumidor financiero es muy costoso en Colombia en términos nominales, pero quizá en términos reales, los beneficios son enormes y así lo siente el consumidor. Más del 70% de los consumidores financieros reconocen que los medios de pago bancarios reducen tiempos de transacción, aumentan la seguridad y le dan acceso a ecommerce. 
Básicamente, consideran que poder comprar y hacer pagos desde la interner, es una ventaja comparativa muy grande.

7.  ¿Qué saben?, para el consumidor financiero es claro que el sistema hoy le brinda transaccionalidad  y ya comprendió que no es una banca de intermediación; para el consumidor es claro que no un mecanismo eficiente de ahorro y sin duda aquí hay un gran reto para el sector.

8.  ¿Por qué se bancarizan?, hay dos razones fundamentales de la bancarización: cerca del 60% afirman que están en el sistema financiero porque por ese canal le pagan la nómina, pero cerca del 40% afirman estar bancarizados y con crédito, porque alguien conocido tuvo grandes ventajas por esto, donde el ejemplo de sus padres casi siempre fue muy importante.

9. ¿Qué tan fieles son a las marcas?, El consumidor financiero es fiel a la marca que le ha traído grandes beneficios y que le da solución a sus necesidades y soluciona sus sueños; sin duda la compra de cartera es agresiva, pero un consumidor de bajos ingreso es muy agradecido con aquel que le dio la oportunidad y más aún si es un tema hipotecario. Lo cual queda corroborado con el estudio del aporte del marketing a las utilidades de los bancos, donde el 19% fueron causadas por el poder marca según el informe de Wharton. 

10.  ¿Qué quiere?, el consumidor financiero quiere: menos costos, 95%; más redes, 85%, mejor servicio, 83%, flexibilidad de cuotas, 78%, acceso a la banca cerca a su casa, 72%, entre otros.

PORQUE LOS COLOMBIANOS SOMOS POBRES --Revista P&M --

¿Qué se debería entender en Colombia por pobreza? Es una pregunta muy difícil de responder, porque la definición de pobreza es dinámica...