martes, 28 de mayo de 2013

¿LA CARTERA DE CONSUMO SE ESTA DAÑANDO?, columna para Portafolio

Según los datos publicados la semana pasada por la Superintendencia Financiera, aparentemente la calidad de la cartera de los hogares está deteriorándose. Según el reporte el 4,8% de la cartera hipotecaria más consumo esta vencida y el año pasado este indicador era de 4,3%.

A primera vista es claro que el indicador muestra un deterioro que se origina en el aumento de la cartera vencida de consumo que pasó de 4,8% a 5,5% en un año, mientras que la hipotecaria se redujo de 2,5% a 2,4%.

Más cabe revisar la tendencia de las magnitudes para comprender que realmente la condición de la calidad de la cartera está teniendo una dinámica relativamente sana. El cambio en el indicador lo causa el aumento de la cartera vencida, que viene creciendo al 32% desde el año pasado, frente a un crecimiento que se frena de la cartera de consumo que sólo llega al 14%; así, sin duda la cartera vencida tiene una dinámica importante pero con una estabilidad predecible desde hace más de un año, mientras que la cartera presenta una dinámica mucho menor, causando que la calidad de la cartera se vea mal.

Lo que evidencia el informe sobre el crédito de consumo es que la cartera vencida crece a una velocidad marginal casi igual que el crecimiento de la cartera, dejando ver que mucho del problema es la baja colocación de nuevos créditos.

Sin duda hay que preocuparse por la calidad de cartera y mantener las provisiones, más la preocupación debe darse más en aumentar la colocación y las provisiones reales para mantener un indicador más sano, como bien se apreció en junio de 2010 cuando el indicador de calidad de cartera de consumo era similar, se redujo con una mayor colocación.

Hay diversas razones para el aumento de la mala deuda de consumo y una buena parte de ellas está en las tarjetas de crédito, pero también es cierto que el indicador sería más sano si el mercado creciera a los valores normales y no estuviéramos en la contención de compra que se ha presentado, o quizá si vendiéramos la misma cantidad de carros que el año pasado, ya que es evidente que una caída superior al 15% en este mercado explica muy buen aparta del freno de colocación de créditos, y sin duda la forma de financiamiento de vehículos de los últimos años tiene mucho que ver con el aumento de la cartera vencida, como en el caso de los créditos 50/50.

Así, es claro que el indicador muestra que se deben tomar acciones para mejorar las condiciones para colocar más créditos, o de lo contrario no habrá forma de hacer provisiones suficientes.

lunes, 27 de mayo de 2013

¿NAVARRO?, Columna para El Nuevo Siglo


La gente en Colombia dice tener una posición política. Cerca del 5% son de extrema izquierda, un 12% de izquierda, 43% de centro, 24% de centro derecha y 13% de extrema derecha, según diversos estudios. Esto significa que sin importar qué es cada cosa, la gente tiene un bando tomado.

Los votantes por la Reelección estarán en el centro, seguramente más hacia la izquierda que a la derecha, los uribistas intentaran la derecha y algo del centro, y el Polo buscará aumentar su votación más allá de un 5%. La pelea e entre Santismo y Uribismo; pero este 95% del bloque votación es muy voluble, porque solo el 13% de la extrema derecha está definido, así que la pelea en primera vuelta es por el 88% que no son extremos.

El Partido Liberal con cerca de un 30% de simpatía y el conservador con un 12% no logran explicar ni la mitad del proceso, porque el votante ya ni es partidista ni sigue idearios, sigue coyunturas, pasiones y personas. Por esto, la entrada de una tercería es clara.

¿Quién y cómo?, sea como sea el tema nuevamente es la paz o el conflicto y la dicotomía entre izquierda y derecha. Por esto la tercería debe ser neutra pero con capacidad de decir que no es derecha ni de izquierda, pero que le apuesta a la paz, porque los votos se concentrarán en este tema por el eterno deseo de la calma y la fuerza que le va a meter el gobierno.

Sobre esto los hechos comienzan a hablar solos. Antonio Navarro salió hace unas semanas a decir que se debe buscar el camino para sacar de la cárcel a los militares involucrados en lo del Palacio de Justicia y esta semana terminó siendo vocero de la reunión de los Progresistas, mientras se le oye continuamente en radio y hablando con los de Pido la Palabra.

Navarro es un exguerrillero, que puede tener el respaldo de Mockus, Isaza, Ocampo, López y que al apoyar a Petro a subir en Bogotá ganó una imagen, que sumo más adeptos al renunciar prudentemente. Ha ocupado todos los cargos: excandidato presidencial, Senador, Ministro, Copresidente de la Constituyente, Alcalde e incluso invitado de Hora 20.

Este personaje tiene el capital político, la imagen y el concepto para poner en problemas al gobierno en su objetivo de la reelección y sin duda para mermar la andanada uribista, porque podrá plegarse a la oposición cuando quiera y cuando no. Es un símbolo de paz y democracia, y sólo le falta una maquinaria que lo apoye; pero no la logrará y lo sabe, por eso su reto es lograr pasar el del simple voto de opinión y aquí seguramente su apuesta será con jóvenes y medios de comunicación. El tercero está listo y tiene cara de segundo.

Colombianada: Es curioso como aún se oyen las manecillas del reloj de Lleras Restrepo en la política colombiana.

jueves, 23 de mayo de 2013

LA MALDICIÓN DEL CALENDARIO, Columna para Portafolio.co


RADDAR, Fenalco y Fedesarrollo reportaron repuntes de los hogares en compras y confianza para abril, pero sin duda los números de los 4 primeros meses han sido muy confusos para el comercio, la industria y el mismo comprador.

Mucho de lo que ocurre tiene que ver con el nivel de las tasas de interés, las velocidad de creación de empleo, el stock de producto en los hogares e incluso con la reducción del ingreso disponible, pero hay una variable que poco se ha analizado y que es fundamental para la demanda interna y sin duda para el comercio: los días hábiles.

La maldición del calendario, no es otra cosa que la estimación de la cantidad de días hábiles y festivos de un mes, para definir la potencialidad del mercado y los parámetros de comparación con otro mes. Ya el equipo de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, liderado por Camilo Pérez, demostró cómo los años bisiestos el PIB tiene un crecimiento mayor que el resto de los años por el simple efecto de tener un día más, lo que realmente significa el 0,3% más de días.

Este fenómeno nos ha impactado este año: febrero fue considerado uno de los peores meses para la industria y el comercio, donde una de las razones fue la pérdida de un día de mercado, lo que en términos brutos significa una caída del 3% de la demanda; en el mismo sentido, en 2012 la semana santa se efectuó en abril y en 2013 en marzo, lo que hace difícil la comparación de los meses frente al año anterior y causa efectos de reasignación de gasto por vacaciones. En enero el efecto es extraño porque el primero de enero de 2012 fue domingo y eso afecta el análisis aunque no los días hábiles.

Es por todos conocido que Colombia tiene muchos días festivos, 18 en total, que se suman y/o sobreponen a los 104 días de fines de semana, que causan un máximo de 132 días no laborales, el 36% de los días de un año no bisiesto. Esto para la demanda es muy importante, porque divide la estructura de gasto en tres tipos de días: laborales (donde las compras son focalizadas a transporte y alimentación, más lo viernes se adiciona el gasto de restaurantes y bares), días de descanso (las compras se van a comidas por fuera del hogar, entretenimiento, bares, parques de diversiones, entre otros) y días de vacaciones (donde al gasto del día de descanso se le suma el gasto en turismo, tiquetes y otros). Por el contrario, para la producción el análisis es diferente, ya que una planta no trabaja los domingos y festivos y obviamente la presencia de más festivos afecta el crecimiento de la producción, y los prestadores de servicios como restaurantes y cines, miran los festivos como una enorme oportunidad de ventas.

Sin duda una buena parte del efecto de las compras de los hogares e inclusive de la misma caída de la producción tiene que ver con la maldición del calendario, ya que en enero, febrero y marzo los días de producción fueron menores y en abril ocurrirá lo mismo, pero en el resto del año se ajustará; así es claro que esta variable debe estar claramente expresada en los scorecard de las compañías y del gobierno nacional, como desde hace tiempo lo hace el Banco de la República y los corredores de bolsa. Un día si hace la diferencia.

sábado, 18 de mayo de 2013

¿RESPONSABILIDAD SOCIAL?, Columna para El Nuevo Siglo


La creatividad de soluciones es enorme pero recursos es solo una: el empresario.

La paz y el postconflicto tendrán un gran costo, y la guerra ya ha costado mucho; ya se debate que el sector privado debe financiar este proceso con impuestos y la reinserción y capacitación de las tropas que vivieron el conflicto.

Muchos empresarios estamos dispuestos a colaborar y ha construir un país mejor, pero la pregunta es otra: ¿esto va a afectar el objetivo de las empresas colombianas?; para sorpresa de muchos el objetivo de una empresa no es tener utilidades, ese es un resultado, ya que el objetivo es satisfacer eficientemente las necesidades de los consumidores. Entonces, ¿una mayor carga afectará el producto y el precio al consumidor?

Obviamente algunos rápidamente responderán que las empresas tienen grandes utilidades y que pueden reducirlas para financiar el proceso, y en muchos casos es cierto y en otros no; pero el hecho de ser rentable no puede ser castigado con llevar el costo económico del proceso social del país, porque esto afecta la productividad y hará que el que al final el que pague sea el comprador de a pie, porque inevitablemente todo costo termina llegando a precio o a calidad de producto y servicio.

Es momento de repensar la baraja de soluciones. La llamada responsabilidad social de las empresas no significa hacer lo que el Estado no ha hecho, significa ser justo y eficiente en todos sus procesos, logrando un precio final que permita cumplir con las normas explicitas e implícitas que permiten que la sociedad mejore: Pagar buenos salarios, pagar bien y a tiempo proveedores y ayudarlos a ser más productivos, cumplir con las cuotas de las deudas, cumplir con los socios y hacer productos de alta calidad para satisfacer al consumidor final con un precio asequible para él; esa es la receta de la responsabilidad social.

Sin duda hay muchos empresarios que no hacen esto, que actúan de manera ilegal o en el margen de la ley y para los cuales su objetivo son las utilidades, pero también hay muchos que hacen las cosas bien y que aportan a la sociedad. Por esto, debemos pensar en cómo ayudar a esos empresarios a mejorar la calidad de vida de los colombianos y poner al Estado a cumplir con su rol con sus propios recursos.

La responsabilidad social no es una moda de los empresarios, es su deber natural, pero esto significa suplir el rol del Estado, por el contrario es cumplir con su rol en el Estado, cumpliendo las normas y el espíritu de las mismas. No carguemos al empresario de tareas y costos que afecten su objetivo, o de lo contrario serán cada vez socialmente menos responsables.

Colombianada: para muchos empresarios es claro que es un salario mínimo y pagan más, para otros desafortunadamente es un precio de referencia.

martes, 14 de mayo de 2013

EL GRAN DEBATE DE LA CONFECCIONES, Columna para Portafolio


Después de la caída del edifico en Bangladesh, la BCC salió a las calles de Londres a preguntarle a las personas si les afectaba que los productos que usaban eran hechos por personas a las que se les pagaban bajos salarios, y la respuesta más común de este pulso de opinión (no encuesta técnicamente hablando) fue que les era indiferente siempre y cuando el producto mantuviera su calidad.

El problema de las confecciones baratas no se ha enfrentado como debe ser por las condiciones de los acuerdos comerciales vigentes, pero es claro que desde hace mucho tiempo existe un dumping social o laboral en esta industria, que hace que las grandes marcas globales paguen por un menor costo laboral sin importar el fundamento de este proceso. Adidas y Nike lo experimentaron hace unos años y dieron una lección importante pero tardía, Disney lo hizo con un nivel de estándares de calidad y laborales muy complejos y Mattel debió ajustarse después de una producción de juguetes con plomo.

Colombia claramente es parte de este proceso. En una época fuimos la maquila de muchas marcas, solo se quedaron aquellas que valoraron la calidad del proceso como el caso de Levi´s con C.I. Jeans, pero muchas se fueron a Asia buscando mejores precios, pasaron al Magreb y a El Salvador, lugares donde nunca se ha evaluado conscientemente el costo laboral de las líneas de producción.

Nuestro país cada vez más se aleja de ser un productor barato por muchas razones: nuestra mano de obra es más calificada, nuestro ingreso per cápita es más alto, nuestras normas laborales son más robustas, nuestra infraestructura no permite la competitividad (a excepción de Barranquilla), y las marcas locales son fuertes. Pensar que somos Bangladesh, Argelia o El Salvador no es correcto, porque acá se logró pasar del proceso de maquila al de construcción de marcas, y por eso muchas de nuestras líneas de producción locales ya no sirven para maquila.

Colombia es un país de confecciones de calidad, diseño e identidad, y el mundo comienza a reconocer eso lentamente, y por eso nuestras exportaciones de confecciones se  han reducido en volumen pero aumentado en valor, mucho más allá del efecto de la revaluación, como claramente lo ha demostrado Inexmoda.

El mundo lleva mucho tiempo evadiendo un debate sobre el costo real de producir una prenda y el costo mínimo que un empleado debe recibir, y mientras esto pasa muchas empresas aumentan sus utilidades y los consumidores son engañados con precios aparentemente bajos. La industria de la confección ha sido el motor de innumerables revoluciones históricas, y es momento que lidere una más: la del costo justo.

sábado, 11 de mayo de 2013

¡AH, LAS MAMÁS!, Columna para El Nuevo Siglo


La verdad es que no me acuerdo de lo más bello de mi mamá. Mientras pienso que regalarle este fin de semana, más por el deber cultural y la fuerza comercial del día de la madre, no logro que en mi memoria pasen las imágenes de los primeros años de mi vida, cuando ella simplemente dio todo por mí.

Quiero poder revivir el calor de su pecho, sus cantos, sus caricias, sus palabras educadoras y su sonrisa de enamorada. Quiero por un momento volver a ser ese bebé que le lloraba porque se iba, porque no la sentía, porque no la veía.

¿A dónde fueron esos momentos, esas miradas, esos olores, esas carcajadas?, gracias esos primeros momentos de mi vida aprendí a reír, a comer, a llorar, el pálpito de su corazón, y hoy comprendo que lo primero que aprendí de ella fue el arte de amar.

Obviamente mi mamá me ama, pero nunca como me amó en esos momentos; es como el enamoramiento del comienzo de una relación, donde aparecen miradas que nunca se vuelven a repetir, sonrisas que se dibujan inocente e incontrolablemente en el rostro, y una entrega infinita.

Hoy miro con nostalgia a mi madre, llena de canas y feliz por sus hijos y nietos, y cuando los recuerdos de ella vienen a mí, ocurren el colegio, en la casa, en la finca; algunas veces no reímos, en otros discutimos, pero nunca vienen a mi mente esos primeros recuerdos que nos unieron por siempre.

Esos momentos los vi en las caras de mis hijos mientras miraban a mi esposa, y hoy comprendo que esos primeros meses en que no sabemos hablar, son como un mundo de secretos de emociones, expresiones y caricias que solo entienden las mamas y sus bebes, y equivocadamente dejamos atrás.

Por eso quiero decirle a mi mamá, lo quizá muchos quieren decir: gracias mamá, por enseñarme a amar, a reír espontáneamente, a valorar la ausencia temporal de quien se ama, a gozar con su retorno, a tener paciencia, a perdonar, a equivocarme, a comprender el valor de la caricia y el lenguaje de la piel, a arruncharme con alguien, y sobre todo por enseñarme a poder mirar a los ojos de alguien y saber si está enamorado de mí. Todo eso me lo enseño mi mamá, y por más que no me acuerde del momento, estará siempre en mí, pero yo sé porque siempre has guardado ese mechón de pelo que me quitaste cuando era bebe.

Colombianada: lo bello de haber aprendido todo eso es que como buen colombiano puedo ser una madre si quiero serlo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

¿CUANTO VALE BOGOTÁ?, Columna para Portafolio.co


Según un informe de prensa, el valor catastral de la ciudad aumento 170% entre 2008 y 2013, lo cual haría pensar que la riqueza de la ciudad ha aumentado, pero la verdad parece imposible.

En medio del debate de la valorización y el pago de prediales, Catastro Bogotá informó que los 2.326.969 de la ciudad tiene un valor catastral de 330 billones de pesos, y como la norma indica, el valor catastral de un predio no puede exceder el 70% de su valor comercial, entonces el valor de los predios de Bogotá es de 471 billones de pesos en 2012, que sería más o menos proporcional al 70% del PIB nacional.

El dato es impresionante pero sin duda pone a reflexionar a más de uno. Según este dato y lo que se puede apreciar en el informe anua de Catastro, el valor catastral de la ciudad creció un 19,2% entre 2012 y 2013, con un crecimiento de predios de ajustados del 3%, es decir, que cada predio tuvo un crecimiento promedio cercano al 15% en dicho valor, Dato que parece imposible.

Personalmente mi predio fue ajustado, con la casualidad que lo compre el año pasado y fue avaluado por un banco para el proceso de crédito hipotecario, y la diferencia es increíble: el apartamento se compró por el 92% del avaluo del banco y muy cercano al avaluo catastral, y este año se nos informó que fuimos sujetos de ajuste de avaluo, y el nuevo valor catastral era 42% superior al anterior; así, si el avaluo del banco era de 100, y mi compra fue por 92, con un valor catastral de 87, ahora el valor catastral del inmueble sería de 121 y su valor comercial podría ser de 174, causando una valoración del inmueble de casi el 100% en un año. Quizá el avaluo estaba desactualizado como dice el distrito, pero el ejercicio del banco muestra que el valor no era incorrecto. Queda la duda de cuantos casos son similares al mío.

No parece posible que la ciudad haya aumentado su valor comercial en un 15%  en solo un año, pero si hay casos de aumentos de valor del 100% en un año sería justificable, pero la evidencia muestra que debe haber algún error u omisión en el proceso, o bien la metodología de actualización catastral está seriamente equivocada.

El impacto de este proceso es enorme, porque convierte a muchos bienes en patrimonios de difícil venta y hace que las personas deban pagar más impuestos, y que los activos bancarios que soportan los créditos hipotecarios quedan sobrevalorados, situación que pone al sector inmobiliario y bancario en un problema de asimetría de información.

¿Qué hacer?, yo me quejare formalmente del tema y espero que me justifiquen técnicamente la valoración de mi predio, y si demuestro que hay un error, exigiré la debida rectificación; más eso me pondría a pensar que muchas otras valoraciones están mal hechas, y que el debate que hoy se da en la ciudad está mal fundamentado y las autoridades económicas de la ciudad están causando un serio problema económico, más allá del cobro de la valorización o no, más allá si el alcalde es Petro o no, más allá de izquierdas y derechas, porque en el fondo significa que hay un error técnico enorme que afecta a todos y limita a todos.

sábado, 4 de mayo de 2013

¿POR QUÉ HABLAMOS ASÍ?, Columna para El Nuevo Siglo


Hablando con muchos extranjeros de habla hispana que han llegado a Colombia, me he dado cuenta que tenemos una serie de frases en nuestro lenguaje que nos ponen a pensar que tipo de sociedad somos. Frases como “Me robó el corazón”, “¿te puedo robar un minuto?”, “lo voy a matar”, “estoy que le pego” o “matemos ese tema”.

La violencia, el delito, la grosería y hasta el irrespeto por la vida los tenemos en el lenguaje cotidiano sin darnos cuenta. Esto parece inocente pero es una forma continua de violencia en la que vivimos.

No es claro como estas frases fueron llegando a nuestra cotidianidad pero llevan mucho tiempo con nosotros, quizá por las consideramos una forma simpática de pedir un favor por medio de “un robo” a los demás, o que la mejor forma de expresar lo molestos que estamos con alguien es decir que lo queremos matar.

La cultura de la ilegalidad y la muerte que se ha consolidado en nuestra sociedad se ve claramente reflejada en el lenguaje, y de este modo causamos el caldo de cultivo para que la violencia se perpetúe, porque las palabras tienen más poder que cualquier significado que pretendamos que tengan: si pensamos que vamos a matar a alguien por algo que hizo, cuando lo encontremos no será fácil actuar racionalmente frente a él, porque nuestro inconsciente está preparado para hacerle daño.

Podemos cambiar, y depende de cada uno de nosotros. Simplemente cada vez que vayamos a pedir un favor, no pidamos un regalo o un robo, sino que pidamos el favor: ¿me regalas un minuto?, ¿te puedo robar un minuto?, o mejor, ¿puedo hablar contigo por favor?; igualmente cuando la ira nos colme por el acto de alguien, bien podemos decir “debo hablar con él clara y firmemente” en vez de amenazar con matarlo. Es solo un momento en el que antes de hablar o pensar, nos damos un espacio de reflexión para escoger las palabras indicadas, que nos van a preparar para la situación que viene.

Ni somos ladrones ni asesinos, pero para cualquiera que nos escuche atentamente, quedará una sensación de duda sobre nuestras intenciones, límites y manejo de las situaciones. Dar el paso es simple, pero significa cambiar, y eso por lo general nos cuesta mucho, por eso debemos comenzar por escuchar a los demás, y darnos cuenta lo mal que suena y las implicaciones que tiene, y así lentamente iremos adaptando un lenguaje correcto con el significado real de las palabras. La palabra es poderosa y su significado lo es mucho más.

Colombianada: Otras cosas que podemos cambiar es cuando hablamos por teléfono y le decimos a nuestro interlocutor: mira lo que me dijo.

PORQUE LOS COLOMBIANOS SOMOS POBRES --Revista P&M --

¿Qué se debería entender en Colombia por pobreza? Es una pregunta muy difícil de responder, porque la definición de pobreza es dinámica...