miércoles, 30 de enero de 2013

SOBRE DERECHOS ADQUIRIDOS - Columna en Portafolio


Mucho se está hablando de las pensiones de los magistrados y congresistas en Colombia, porque sin lugar a dudas son injustas frente a otras realidades nacionales, más estos se afirman en la posición que estas son unos derechos adquiridos.

Afortunadamente el lenguaje algunas veces soluciona los debates. Un derecho constitucional es un derecho universal que cobija a toda la población colombiana, mientras que un derecho adquirido es uno que no tienen sino algunos que lo obtuvieron de manera legal pero claramente injusta e inequitativa.

Todo surge del sistema pensional del siglo XX que se fundamentaba en el principio de solidaridad, donde un pensionado estaba financiado por 5 u 8 cotizantes, en mecanismo casi directo, donde los empleados aportaban y el pensionado recibía esa plata del Seguro Social (Básicamente un esquema Ponzi). Esto sólo funciona si la población crece de manera continua y envejece poco, en un escenario de creación de empleo cotizante continuo, lo cual claramente se demostró que es insostenible en Europa por el envejecimiento de la población y las menores tasas de fecundidad; por esto el mundo entero ha abandonado estos sistemas solidarios de prima media pasando a sistemas de aportes individuales o ahorros programados, asegurando los aportes de los cotizantes y una pensión moderada para la jubilación, que depende de los rendimientos financieros.

Así, muchas de las pensiones que hoy paga el país no tienen una contrapartida para generarlas y evidentemente causa una presión fiscal muy importante, desembocando que la inversión del gobierno nacional sea menor y fortaleciendo la mala distribución del ingreso que tenemos, simplemente porque algunos tienen derecho a muy buenas pensiones según la ley, mientras que otros no lo tienen, y los menos favorecidos ven como los recursos fiscales deben cubrir un muy buen nivel de vida de unos pocos beneficiados.

En esta lista no sólo están los magistrados, sino los profesores, los empleados públicos, los congresistas y los jubilados del Banco de la República, que tienen condiciones muy diferentes al resto de los ciudadanos. Cabe anotar que algunos ponen en esta misma lista a las Fuerzas Armadas, más es fundamental comprender que srégimen especial de contratación y pensiones se debe a que cumplen turnos laborales diferentes y exponen su vida, por lo tanto en el mundo entero tienen consideraciones especiales.

Estos derechos adquiridos legalmente pero injustamente tienen al Estado en una enorme encrucijada, porque debe hacer un gasto obligado y socialmente ineficiente, como el caso en que no hay como subir los sueldos del sector justicia pero se deben pagar las pensiones de muchos magistrados.

Es momento de dar una revisión profunda a estas pensiones, que sin duda debe llegar amuchos de los derechos adquiridos de manera inequitativa, teniendo cuidado de no causar nuevos derechos generales, o de lo contrario nuevamente las cortes legislaran en sentido económico, desajustando nuevamente las finanzas públicas.

sábado, 26 de enero de 2013

NO ME HAGAN FAVORES QUE NO HE PEDIDO, columna para El Nuevo Siglo


Yo sé que las personas quieren ayudar a los demás, pero antes de hacerlo pregunten si esa persona desea ese favor.

Muchas veces creemos que si ayudamos a alguien de una u otra manera esto será bueno para esa persona, pero la verdad es que en la mayoría de los casos no es así. Un ejemplo muy simple y cotidiano es cuando en un acto de proactividad alguien decide arreglar muestro escritorio o armario, causando que las cosas se vean mejor pero generando un desorden enorme en nuestras vidas.

Comprendo que el tema puede sonar superficial pero es completamente escabroso, porque tiene que ver con las concepciones y definiciones del  mundo y de la felicidad que cada uno tiene, y sin duda con un exceso de ego y de vanidad, donde prima el efecto “yo haría las cosas así” o bien “es mejor asi”, y esto sin duda no es igual para todos. Un claro ejemplo de esto es cuando alguien cercano a la familia decide que tu hijo no debe tomar gaseosa porque eso es malo y que lo mejor es que tome jugo de tomate, pero nunca te pregunto por qué tu hijo estaba tomando gaseosa, o peor, porque tú le das gaseosa. Sin duda la intención es buena bajo el paradigma de dar lo mejor, pero pasa por encima de muchas cosas fundamentales de una familia.

Igualmente ocurre en política pública: hoy el alcalde de Bogotá quiere reducirnos las tarifas de servicio de aseo porque cree que es lo correcto, pero al final este favor no solo será insignificante sino que traerá consecuencias inesperadas.

Personalmente he aprendido que se debe ayudar a la gente bajo la premisa de nunca esperar su agradecimiento, pero también he aprendido que se debe ayudar a las personas que piden los favores y no hacerlos sin que se los pidan, porque casi siempre causa problemas, debido a que cada persona tiene una solución diferente en una misma situación, y esto causa que las relaciones entre las personas se tensione, porque el “beneficiado” del favor no le queda otra opción que decir gracias, ya que la buena voluntad de la otra persona evita que el beneficiado pueda quejarse por el hecho.

Mil veces me han pasado ambas cosas: ayudo y me ayudan sin que fuera acordado, en casi todos los casos las cosas salen mal, por la simple razón que cada persona es diferente, percibe distinto y actúa de manera particular. Entonces, respetemos a los demás y seamos más humildes: no somos la única solución de los problemas de los demás.

Colombianada: Muchas gracias por borrarme el tablero de la oficina donde tenía anotado ese dato.

martes, 22 de enero de 2013

TELAS VEMOS Y NO SABEMOS, Columna en Portafolio


Yo no sé de telas y seguramente muchos colombianos tampoco, pese a que de manera continua compramos ropa, nos sentamos en sofás y disfrutamos unas cortinas.


Quizá es una herencia de la especialización y se convierta en una cosa común que el comprador y el consumidor no sepan de los productos que compran y usan, porque suponen que si los venden de una manera, así deben ser y su calidad ya es un valor esperado. El problema obviamente radica en que tan pronto se consumen surgen los problemas: el paño es muy pesado y causa mucho calor, o lo que decía ser una tela fría, realmente no enfriaba, y la insatisfacción pasará la cuenta de cobro.



Es fundamental que nos enseñen y en este día que comienza la celebración de los 25 de años de Inexmoda en Colombiatex, porque muchos de los problemas de la industria pueden tener solución con este paso.

Mucho se habla de las importaciones baratas, del contrabando, del dumping de Asia en las líneas de producción, pero poco se trabaja en la educación de consumidores, los cuales al no percibir las diferencias caen en la peor de las trampas: comprar barato algo que ni siquiera tiene valor.

Sin duda el gobierno debe pensar en buscar mecanismos para colaborar a reducir las asimetrías técnicas de comercio internacional en la industria textil, como los beneficios tributarios de los peruanos  o los esquemas arancelarios de Honduras, y más aún en entornos de devaluación de dólar y revaluación del peso colombiano.

Pero más allá de buscar mecanismos de protección, equilibrio y ventaja comparativa, es fundamental que nos enseñen sobre calidades de telas, usos de las mismas, cuidado, guardado, inclusive planchado y lavado; porque la compra de una pieza de vestuario es de lejos la compra más compleja que una persona puede hacer, porque debe fijarse en más de 150.000 productos diferentes, más de 17.000 marcas, con más de 100 orígenes de producción, con la virtud de ser un producto que se compra en media hora y se usa por más de 576 durante por año.

Somos analfabetos en telas y esto causa que el mercado interno de textiles y confecciones este cayendo en la commoditización, lo cual no sólo es malo para la industria sino para el consumidor. Por esto es fundamental que las textileras, los confeccionistas, las marcas y el comercio nos eduquen para que comprendamos que que las telas hasta 110´s, suelen ser aptas para los trajes que vistamos para trabajar (donde “s” es la cantidad de lana). Las telas Súper 120´s y Súper 130´s, son apropiadas para los trajes que llevemos en ocasiones especiales y no con mucha frecuencia porque simplemente son más finas y costosas pero se dañan más fácilmente.

La oportunidad es clara pero muchos han preferido mirar para el otro lado y limitarse al manejo de etiquetas, dejando el uso del producto a un consumidor analfabeto que al quedar insatisfecho castigará el producto y la marca. Afortunadamente dicha frustración ya ha ocurrido y muchos que no cumplieron su promesa ya salieron del mercado; pero en un entorno de tratados de libre comercio, la educación del consumidor y el comprador son la mejor barrera técnica para los productos con ventajas asimétricas.

sábado, 19 de enero de 2013

EL EFECTO FEMENINO, Columna para El Nuevo Siglo


Sin duda la lucha por la igualdad femenina del siglo XX ha tenido enormes efectos en la sociedad. Más allá de las luchas extremas de algunas feministas, el flujo de cambio de la equiparación de libertades, derechos y deberes de las mujeres con las del hombre han modificado la sociedad y le han dado un nuevo rumbo.

Es fácil decir que el voto de la mujer ha mejorado la sociedad, que su llegada y consolidación en algunos espacio del poder público y privado cambio la productividad y reducido la tendencia a la guerra, igualmente es evidente la mejora las finanzas del hogar, por la presencia de dos ingresos para el sostenimiento.

Más, muy poco se habla de los efectos colaterales de este proceso. Desde la aparición de la píldora (que en mi opinión es el punto de inflexión de la revolución), el núcleo familiar ha cambiado fuertemente: se redujo el tamaño de la familia, la fecundidad es cada vez más tarde en la vida de la mujer, la inseguridad del hombre ha aumentado dramáticamente, el proceso de formación de los hijos se ha visto modificado; algunos dirían que todo esto es malo y es uno de los gestores de la crisis de valores que vivimos, pero no, por el contrario ha permitido cosas estupendas que por diversos factores habíamos negado sistemáticamente: el hombre ahora debe preocuparse por su condición física y estética, por ya la fuerza, el poder y el dinero no son suficientes para asegurar la conquista de pareja y su estabilidad, situación que ha mejorado la salud de muchísimos hombres en el mundo; adicionalmente, ya existen enormes evidencias que la presencia moderada de la madre en el proceso de formación de los niños los hace mucho más seguros y aumenta su capacidad de aprendizaje.

Muchos señalan las cosas malas que se han dado por este cambio cultural, pero la verdad es que la entrada al poder institucional e individual de la mujer, hace que las instituciones tomen un toque femenino (que no significa decorativo o estético o maternal) logrando inclusive procesos de paz enormes como el de la India en el siglo XX.

El siglo XXI será un mundo femenino y debemos comenzar a comprender el esquema racional-emocional en la toma de decisiones, y aceptar que el mundo racional-agresivo está de salida, y esto llevará al mundo a nuevas definiciones, conceptos y esquemas económicos.

Colombianada: el problema no radica en quitarle el poder al hombre, sino poder gobernar entre mujeres.

martes, 15 de enero de 2013

¿CUANDO LLEGARÁ LA REFORMA A LOS HOGARES?, Columna para La República


Es claro que la reforma tributaria es una promesa que puede aumentar la capacidad de compra de los hogares. La reducción de la tasa media de IVA, la menor retención a asalariados e independientes y la reducción de los costos fijos de las empresas por la eliminación de los parafiscales, podría causar diversos impactos en el mercado, pero la evidencia muestra que el impacto no se sentirá en los hogares, principalmente porque todos se concentrarían en el primer mes del año y los cambios de precios ocultarán el impacto.

Se espera que la reducción de los costos fijos de las empresas redujera el precio final a consumidor y esto se debería sumar a la reducción de la tasa media de IVA, causando un efecto en el precio final, pero como ocurrió con la reducción del IVA en el gobierno Pastrana es evidente que esto no tiene un efecto neto en precio de los productos por el aumento mismo de los precios; por esto la reducción potencial de 2% a 3% de los precios en el mercado no se podrá observar por los cambios de precios y porque las industrias y el comercio no transmitirán completamente el impacto, donde habrán casos donde simplemente no lo transmitirán.

Por la otra parte, el cambio en la tabla de retenciones puede liberar un importante porcentaje de la capacidad de compra, ya que muchos independientes que tenían retención en la fuente, la cual ya no se realizará, impactando positivamente a la clase media.

Así, seguramente el impacto se verá más en aquellos hogares donde se elimine o reduzca la retención en la fuente, que sin duda serán muchos más que aquellos a los que les sube; así existirá una liberación de dinero disponible en algunos hogares, causando una dinámica en el mercado. Más, el impacto en el corto plazo será casi cero en el total del mercado debido a que no se transmitirán los cambios de precios como se espera.

Esto en el largo plazo puede ayudar al mercado porque le dará más rentabilidad a las empresas y más liquidez al mercado, logrando que el impacto en el largo plazo si sea importante.

Es fundamental comprender que los precios no van a bajar pese al cambio de las tasas tributarias, porque existen barreras que no permitirán la trasmisión completa de las medidas al consumidor final; y esto se debe a que el espíritu mismo de la norma no es ese, sino ordenar el esquema tributario al consumidor final, buscando reducir los costos de transacción y los riesgos de desinformación a comprador final.

Así, el mercado no verá el impacto fácilmente y esto sin duda dará mucho de qué hablar, ya que hasta el director de la DIAN ha comenzado a exigir el cumplimiento de la nueva tabla de IVA, y siempre recibirá argumentos para demostrar porque no bajaron los precios. Y eso era esperable.

sábado, 12 de enero de 2013

TODOS BIEN PERO CON POCO, Columna para La Republica


Según el estudio de pobreza regional del DANE en 2011 la población con La pobreza monetaria fue de 34,1% y la concentración del ingreso fue de 0,548; lo que significa que 3 de cada 10 colombianos están en pobreza monetaria (1 de cada 10 en pobreza extrema) y que nuestra distribución del ingreso es tan mala que la mayoría del ingreso se queda en una pequeña proporción de la población.

Estos datos revisados aisladamente mostrarían un país en problemas, pero es claro que los tres indicadores han mejorado en los últimos 8 años: en 2002 la pobreza monetaria era de 49,7%, la extrema de 10,6% y el Gini estaba en niveles de 0,572, mostrando ser el indicador más renuente a mejorar, ya que la pobreza se redujo en un 31%, la extrema en 39% y la desigualdad del ingreso sólo en 4%.

¿A qué se debe que podamos reducir pobreza pero no mejorar la distribución del ingreso?, como b bien lo plantean Acemoglu y Robinson en “Por qué fracasan las países”, Colombia tiene instituciones extractivas que causan claras trampas de pobreza y riqueza, lo cual se evidencia claramente en los datos de Bogotá.

Es claro que Bogotá tiene las mejores condiciones socioeconómicas de Colombia pero sus indicadores en este estudio del DANE son muy llamativos: Presenta menor población bajo pobreza monetaria (13,1%), la menor cantidad de población en pobreza extrema (2%), pero un Gini de 0,52, lo cual es ligeramente inferior que la nacional pero casi igual que la de Sucre, que tiene una pobreza de 53%, donde Cundinamarca tiene el mejor indicador con 0,458.

Esto sin duda plantea muchos interrogantes sobre Bogotá pero particularmente sobre el abordaje de estos indicadores. Es evidente que si la pobreza en Bogotá en baja, el ingreso medio debe ser más alto que en Sucre y que el país, pero este ingreso se distribuye tan ineficientemente como en zonas de alta pobreza, lo que deja ver que la ciudad tiene instituciones económicas deficientes para distribuir el ingreso, bien sea por la vía tributaria, paratributaria (subsidios no tributarios como los estratos) o de inversión pública.

Los resultados son muy duros: Bogotá ha reducido significativamente su pobreza en los últimos 8 años pero no ha logrado redistribuir el ingreso bien, pese a ser la ciudad que más redujo este indicador; lo cual muestra serios retos a nivel de política pública para construir y reformar las instituciones económicas tangibles e intangibles de la ciudad.

Paralelamente el Cauca se convierte en una alerta enorme. Su pobreza pasó de 57,8% a 62%, la extrema de 24,2% a 34,3% y el Gini de 0,522 a 0,554. Este departamento se deterioró en 8 años, en los cuales el tema de la violencia guerrillera ha sido un efecto que no se debe desestimar, como los cultivos ilícitos y en alguna medida la población indígena, que si bien intenta mantener sus tradiciones, estas las excluyen de los transmisores de política pública.

El reto es claro. Colombia debe construir instituciones municipales que ayuden a mejorar la distribución del ingreso que se ha logrado manteniendo baja la pobreza, pero para poder hacer esto no sólo debe quitarle a los “ricos” sino hacer que los “pobres” aumenten su ingreso bruto sin desmotivar que quieran ser “ricos”, y esto claramente no se logra reduciendo las tarifas de los servicios públicos o regulando los precios de los alimentos. Es momento de hacer políticas sociales que fomenten la movilidad social y no que perpetúen las condiciones de la pobreza.

SIN CHÁVEZ, Columna para El Nuevo Siglo


Chávez tiene que estar muy mal. El 10 de enero se debía posicionar en un nuevo período, y pese a su demostrada estrategia mediática como su alocución “Aló Presidente”, no hizo una videoconferencia, una llamada, ni siquiera una carta. Esto puede evidenciar que no tiene capacidad de comunicación, bien sea por estar entubado vía oral por la infección pulmonar o bien porque no está consiente.

El 10 de enero será recordado en el proceso revolucionario venezolano como el día en que Chávez no llegó y lo único que pasó es que el pueblo marchó pidiendo su regreso, no apoyando a su sucesor ni al Presidente de la Asamblea, por el contrario, lo que mostró la marcha es que esperan su retorno y confían en que se va a recuperar.

Esto pone a pensar a todos. Porque más allá si esta “revolución” es buena o mala, claramente ha beneficiado a muchos y la apoyan por eso, y ven a Chávez como la garantía de ese proceso, y al desaparecer éste la inseguridad se tomará el escenario.

Claramente los directivos PSUV han manejado muy mal las cosas y han causado que la zozobra reine, porque no tienen claridad sobre el verdadero liderazgo que puede tener Maduro en la población, las Fuerzas Militares y la comunidad internacional, lo que conlleva a que la aparente sucesión no esté asegurada. Ese es uno de los grandes problemas de caudillismo.

Venezuela se enfrentará a una revolución sin líder, lo que no sólo desembocará luchas de poder sino vacíos del mismo, que llevarán lentamente a una desaceleración económica importante que afectará los resultados del proceso revolucionario, causando un gran melancolía por el líder ausente y sin opciones de reemplazo.

Es fundamental comprender que la democracia será parte del problema, porque todas las fuerzas políticas – las de oposición y las de “implosión” dentro del PSUV – halarán hacia sus intereses y por mantener su actual o perdido status quo.

La no posesión no es otro símbolo que el comienzo del vacío de poder que causa que un Presidente no se posesione, así el TSJ diga que está ejerciendo: las instituciones existen para demostrar el poder, y la posesión presidencial otorga el poder presidencial: sin posesión simplemente el poder queda sin control.

Colombianada: ¿el poder para qué?, para poder.

sábado, 5 de enero de 2013

¡SOMOS HUMANOS!, Columna para El Nuevo Siglo


Siempre me ha sorprendido como diariamente negamos que somos humanos y nos creemos una especie perfecta y superevolucionada, simplemente porque la cultura y la tecnología nos lleven por caminos más veloces que al resto de los animales.

¡Somos animales!, y como animales no podemos adaptarnos a la velocidad que la cultura y la tecnología nos exigen. No refiero a cambios efímeros como tener un celular nuevo o aprender un idioma más, me refiero que estos cambios nos han llevado a ser más longevos y esto es un reto social, económica y de salud sin precedentes en nuestra historia.

En los 1800 la expectativa de vida era cercana a los 40 años y hoy es cercana a los 80, es decir que en solo 200 años hemos duplicado la longevidad de nuestros cuerpos - pese a que nuestra evolución reciente lleva más de 12.000 años -, lo cual más allá de ser un notable indicador de desarrollo y de calidad de vida, es una mutación extremadamente acelerada para nuestra raza, que debe desarrollar condiciones para que este doble de edad sea en buenas condiciones. Es así que muchas enfermedades que antes no eran tan comunes hoy lo son, como el cáncer y todo lo relativo a lo cardiaco, porque nuestro cuerpo esta sobre esforzado porque está diseñado para vivir 40 años y le sacamos el doble de kilometraje.

Lo curioso es que los economistas consideran esto un éxito bajo la premisa de vencer a la muerte y aumentar el tiempo de vida de las personas en condiciones estables de salud; en contradicción este mismo proceso ha llevado a la economía a tener grandes problemas de tipo demográfico, pensional y de costos de salud, poniendo en duda el mismo concepto de calidad de vida.

Es muy difícil decir hasta cuando debemos vivir, o cuantos hijos debemos tener, pero sin duda son preguntas fundamentales para cada uno de nosotros y para la nación en su totalidad, porque la decisión de tener menos hijos, tenerlos a mayor edad y vivir más tiempo afecta de manera directa toda la política pública y no lleva a caminos no conocidos en términos de enfermedades, políticas económicas e incluso de productos.

No olvidemos quienes somos y lo frágiles que podemos ser, al punto que cuando nacemos debemos estar con nuestra madre durante meses antes de poder caminar o comer, como ninguna otra especie lo sufre; hemos evolucionado tanto en los últimos años que quizá no estemos tan bien como creemos.

Colombianada: no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.

martes, 1 de enero de 2013

MISERIA, Columna para La República


El Presidente Santos nos sorprendió hace unos días en una de sus intervenciones recordándonos que Colombia bien podría alcanzar el índice de miseria más bajo de su historia. Se refería el índice planteado por Okun a mediados del siglo XX, y que define la miseria como la combinación del desempleo y la inflación, ya que una sociedad que tenga alto desempleo y alta inflación está claramente condenada, porque aquellos que no estén empleados tendrán muy pocas posibilidades de satisfacer sus necesidades básicas.

En este esquema, se suma la tasa de desempleo y la tasa de inflación de un país, y se obtiene el índice de miseria; bajo esta premisa el presidente tiene razón, si bien no sabemos a cuanto llegaran los datos de inflación y de desempleo, con los datos a noviembre (2,8% y 9,7% respectivamente) el índice de miseria llegaría a estar por debajo de los 13 puntos (casi toda la OCDE lo tiene bajo 10), lo cual según la estadística nacional seria el dato más bajo en los últimos 60 años con datos oficiales; sin duda en la primera mitad del siglo XXI pueden haber otros casos pero existen serias complicaciones con las fuentes.

El indicador más allá de ser debatible como indicador de miseria o bien el modelo previo a la misma ley de Taylor, nos deja ver que Colombia ha cambiado mucho en los últimos años y no propiamente por obra de este gobierno. Desde 1990 la inflación en el país ha tenido una caída sostenida gracias a las medidas tomadas por la política monetaria, que es liderada de manera independiente desde el Banco de la República; más cabe anotar que del 1990 a 1998 mientras bajaba la inflación aumentaba el desempleo, condición que se revierte en 1999 cuando el desempleo toma un camino similar a la inflación.

Así, es evidente que con mejor inflación y menos desempleo los hogares en Colombia se alejan de condiciones de miseria, y el indicador muestra lo correcto; más el indicador es limitado en mostrar cuál es el indicador de población que vive en miseria en Colombia, y si bien las cifras del gobierno nacional muestran mejoras en estos datos, de manera relativa la miseria en Colombia no ha cambiado significativamente, ya que existe una gran población viviendo en pobreza e indigencia y sin duda la desigualdad en Colombia sigue siendo el gran reto.

Es cierto que logramos bajos niveles de inflación y de desempleo, pero estamos lejos de reducir la miseria en Colombia; es claro que el presidente se refería al indicador, lo cual es loable, pero el uso del término es demasiado complejo para una realidad como la colombiana; quizá vale la pena repensar el nombre para el país o simplemente mostrarlo como la suma de dos indicadores que de por si son matemáticamente complejos de sumar (una variación más una participación, un hecho vertical y uno horizontal); lo cierto es que vamos por un buen camino, quizá lento pero por un buen camino.

PORQUE LOS COLOMBIANOS SOMOS POBRES --Revista P&M --

¿Qué se debería entender en Colombia por pobreza? Es una pregunta muy difícil de responder, porque la definición de pobreza es dinámica...