martes, 4 de julio de 2017

EL ROL DEL ECONOMISTA HOY - Columna para Portafolio

El rol del Economista hoy
Por Camilo Herrera Mora

No soy optimista ni pesimista, soy analista. Me sorprende las columnas de algunos expertos hablando de una posible recesión, cuando los indicadores nunca ha mostrado más allá de una desaceleración lenta, causada por la valuación más fuerte que hemos vivido, la caída más grande en los ingresos del Gobierno y uno de los fenómenos de El Niño más intensos de la historia.

Toda la evidencia muestra que estamos en el fin del proceso de desaceleración y algunos prefieren decir que el país va mal, pese a ser una de las pocas economía que no entró en recesión después de una devaluación casi del 70% en pocos meses y que tuvo una inflación resultante solo del 9%, pese a una sequía casi sin precedentes y un paro camionero que nos quitó un punto de crecimiento.

Si fuéramos racionales y actuáramos siempre igual, no solamente la economía sería aburrida y predecible, sino que sería estática e inmutable, y no habría mucho espacio para la reducción de la pobreza, la movilidad social y la aparición de nuevas formas de crecimiento. Por eso hay ciclos económicos, porque las cosas cambian y porque debemos cambiar las cosas.

Ni soy Santista, Uribista, Pastranista, Samperista, Gavirista. Soy economista, y como tal miro los hechos y sobre eso analizo. La inflación ha cedido, el banco ha bajado la tasa de referencia, las de usura, tarjeta de crédito, consumo e hipotecarias se han reducido. Es cierto que el empleo urbano no está creciendo bien, pero el rural viene creciendo como pocas veces lo ha hecho, dejando ver los réditos del proceso de paz y el fin de El Niño. Cada vez hay menos homicidios en Colombia y menos atentados a la infraestructura, reduciendo el impacto de la guerra en nuestra economía.

El primer semestre de 2016 fue menor que el segundo, y en este año pasara lo contrario, no solo por los precios del mercado, sino por el efecto matemático que eso causa. Esos son hechos, no opiniones, y por eso es muy probable que tengamos una recuperación lenta en forma de “U” en los próximos 18 meses.

No llegaremos rápido a una tasa de crecimiento del 4%, porque el entorno cambió y debemos ajustarnos a las nuevas reglas del mercado: petróleo más barato, márgenes más bajos en las empresas, compradores buscando precios bajos y los países vecinos comprando poco. No es un tema del proceso de paz, es un tema de economía.

El problema es que decir que la economía no va mal o que ya comienza a recuperarse, inmediatamente causa que a uno se le señale de gobiernista, y desafortunadamente para muchos, el rol de los economistas tiene algo de “lentejos”: porque debemos estar al servicio de cualquier gobierno, porque nuestro rol es ayudar al país, sin importar quién está en el Palacio de Nariño; pero esto tampoco significa que no debemos “criticar” las cosas que se hacen mal, como la demora en mover la reforma tributaria o poner el IVA del 19% en un momento de desaceleración del mercado.

Nuestra voz está en función del país, no de los partidos ni del gobierno de turno. El rol del economista hoy es mostrar los hechos y plantear soluciones, no tomar posición y escoger de qué variables se habla.

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