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LA POLITICA Y LA INDUSTRIA, Columna para Portafolio

La Política y la Industria
Por Camilo Herrera Mora

El país se equivocó profundamente al unir los ministerios de desarrollo económico y de comercio exterior, causando que el comercio internacional primara, sobre la industria y el comercio interno, eliminando con la primera, casi completamente a las dos últimas.

Si bien existen dependencias que están encargadas de estas funciones, en la asamblea de la ANDI quedo claro que los empresarios piden una política industrial nacional, no proteccionista, sino realista, donde se focalicen los intereses de la Nación en el largo plazo, se potencialicen las capacidades de la industria y seamos autosostenibles en muchas más categorías.

Algunos dicen que era necesario abrir los mercados para poder tener opciones para exportar, porque nuestro país era muy cerrado, y si bien esto era cierto, también es claro que las importaciones han sido mucho más dinámicas que las exportaciones, solo a excepción del tema de petrolero.

Por esto, cuando llego la revaluación, la industria nacional sufrió frente a la importaciones, particularmente en productos de consumo intermedio, causando un duro golpe al sector, cerrando muchas empresas, como ya es conocido.

Hoy no existe una política industrial en Colombia, porque tomo carrera “que la mejor política industrial, es que no haya política industrial”, lo cual nos ha causado que la industria hoy pese el 12% del PIB, cuando en 1990 era el 21%.

La ANDI ha sido valiente y clara en decir esto, porque lo que los industriales necesitan es simple: definir qué y cómo lo vamos a hacer, más allá de los tiempos políticos y de las campañas electorales, porque los tiempos de la industria son de largo plazo y a diferencia de otros procesos, perder un año más de producción, es perder generación de riqueza y formalización del empleo.

En plena asamblea de la ANDI, los precandidatos presidenciales se pararon a decir todos lo mismo: se necesita estabilidad jurídica, cambiar impuestos y revisión del tema de consultas previas y  populares, y ninguno hablo nada de crear una política industrial, pese a que Bruce MacMaster presentó una idea minutos antes.

Valientemente MacMaster dijo que el tema de las consultas populares era un serio choque de poderes en la democracia, y que si bien una votación local podría evitar una explotación petrolera, el día de mañana podríamos ver como una consulta da permiso a un proyecto para operar sin licencia ambiental, pero con el apoyo popular, dejando ver la magnitud del problema.

La relación de la política con los empresarios no puede ser un dialogo a dos tiempos, donde en elecciones, los políticos “le dicen que sí” a todo y cuando gobiernan, lo que hacen es sacarle capacidades a los sectores productivos para aumentar el recaudo tributario y exigir que sean competitivos para que la economía crezca y genere empleos, sin tener una reglas claras de corto, mediano y largo plazo.

La políticas económicas colombianas deben consolidar un sistema económico que comprenda que estamos al vaivén del precio del petróleo y de los fenómenos climáticos como La Niña y El Niño, que son dos fenómenos exógenos, que definen una buena parte de nuestra economía, y en donde no tenemos ninguna influencia y capacidad de acción, y sin duda una buena parte de esa política económica “a la colombiana” requiere una clara política industrial, que hoy no existe.

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